¿Me gusto?

COR¿Me gusto o no me gusto? ¿Te has hecho alguna vez esta pregunta?

Ahora que está tan de moda repartir amor para sentirnos bien y comprar productos que animan a quererse a un uno mismo ¿Porqué es tan difícil llevarlo a la práctica? No debería serlo, pero ¿cómo se hace para quererte más? ¿Repetirnos delante del espejo 4, 5, 10, 100 veces al día que guap@ soy, o soy el/la mejor?, o ¿tal vez viendo vídeos con mensajes de personas que gracias a pasar por situaciones muy complicadas ahora son el paradigma de la felicidad y la seguridad y a lo mejor puede que se nos contagie algo? Normalmente lo tomamos como ejemplo, pero seguimos igual.

Pues bien, no todo está perdido. La primera pregunta es clave ¿no me gusto a mi? o ¿no me gustan las cosas que hago? Más allá de si me gusta o no mi trabajo, a que dedico mi tiempo libre, mis amigos, etc., me gusta que actitud tengo delante de una relación complicada, delante de un conflicto o delante de un reto?. Es en esos momentos donde nos ponemos a nosotros mismos en tela de juicio y donde el interruptor de la inseguridad se enciende, augurando un resultado y tambaleando nuestra autoestima dando paso a “no me gusto nada” o “porqué soy así”.

Que todos somos fantásticos, únicos y irrepetibles lo hemos escuchado muchas veces, pero lo que nos diferencia a unos y otros más allá de las características físicas y nuestros gustos es cómo hacemos lo que hacemos. Esto es verdaderamente lo que no nos gusta y nos genera malestar.

En un proceso de coaching aprenderás a gustarte y a valorar las cosas que haces y como las haces. Trabajarás en TI y para TI. Sin máscaras.

Si quieres cambiar esa pequeña cosa que no te gusta pero que cada día hay algo que te la recuerda, un proceso de coaching te ayudará a conseguirlo.

¿Te animas?