Ha sido una caída tonta. Seguro que no se ha hecho daño

 

 

Hoy caminaba con mis hijos en dirección al colegio. Y el mayor, de siete años iba corriendo por la calle. Cuando estábamos a una distancia de unos 20 metros, en un momento de este recorrido se tropieza y se cae.

 

Yo me doy cuenta de esto cuando él ya está en el suelo. Desde la distancia, mientras empiezo a correr le pregunto en alto “¿te has hecho daño?”

 

El hombre que tengo a mi lado, de unos 60 años, me comenta en alto. “no le ha pasado nada“. Yo ni le miro y vuelvo a preguntar a mi hijo “¿Cómo estás?”. Mientras me aproximo al menor.

El caballero, que no percibe mi comunicación no verbal, que trasmitía que le estaba ignorando. Vuelve a decir en voz alta “ha sido una caída tonta. No se ha hecho daño. Dile que no le ha pasado nada. y ya verás cómo se levanta”

Aquí ya no me aguanto. Me giro y le digo seriamente ” ¿Usted que sabe sobre su dolor?.”

No he querido ser igual de maleducada que él. No le he dicho todo lo que pensaba. Y porque además, toda mi energía y atención estaban dedicadas a atender a mi hijo que estaba triste, dolido y tenia una herida pequeña en la pierna.

 

Como reflexión del día querría decir que cuántas veces la gente tiende a juzgar nuestro dolor, menospreciándolo, minimizándolo, y si es de un menor aun se realiza con mayor frecuencia. Creyendo falsamente que de esta forma dejaremos de sentirlo o mágicamente desaparecerá. Es tan típica la frase “si no le haces caso, seguro que no llora y no se queja“. Pero , esto está lejos de la realidad. El dolor físico, y emocional pueden disminuir mucho más rápidamente(o se puede vivir algo mejor) si percibimos empatía hacia él.

Otras veces , para “animar” al niño (y no incluyo a las niñas) el mensaje es aun más duro “eres un machote. venga va levántate. Los niños no se quejan”; ”

Este es un aspecto que se percibe en terapia de forma frecuente. La sensación que los demás no han entendido nuestro dolor, que no ha sido acogido, comprendido ni consolado. Y las heridas que no se curan bien, o no cicatrizan o lo hacen mal.

 

Eva Aguilar

psicologa sanitaria, psicoterapeuta y terapeuta sexual