¿Hacer o ser?

 

 

El modo hacer y ser son dos modos mentales que no pueden estar activados al mismo tiempo.

El modo hacer es el modo mental en el que pasamos la mayor parte del tiempo, está orientado a los logros y los resultados. Es el que utilizamos en la resolución de problemas y en lograr objetivos; para ello nuestra mente analiza dónde estamos y dónde queremos estar y camina en el sentido de disminuir el espacio existente entre ambos.

El modo hacer se dispara cuando la mente se percata de que las cosas son diferentes a como le gustaría que fueran. Se inicia cuando la mente registra discrepancias entre la idea de cómo son las cosas y la idea de cómo desearía que fueran las cosas o cómo deberían ser.

Cuando la discrepancia no es fácilmente reducible se genera una sensación recurrente de insatisfacción. También implica una continua observación y evaluación del progreso referidos a la reducción de la brecha que existe entre dónde estoy y dónde quiero llegar. Esto se llevará a cabo una y otra vez, produciéndose un fenómeno que llamamos en psicología rumiación, darle vueltas a las cosas una y otra vez.

El modo ser.

El modo ser está en relación con el proceso y no con el resultado. Cuando activamos este modo percibimos nuestras sensaciones, emociones y pensamientos. El modo orientado a ser en cambio no se preocupa por la brecha que existe entre cómo las cosas son y cómo queremos que sean.

En el modo orientado a ser no hay necesidad de realizar juicios sobre nuestra realidad y tenemos una actitud llena de aceptación. Desde este modo mental, todo momento presente puede ser aceptado tal cual es, sin que haya un objetivo o una valoración detrás.

Conclusión.

Los dos modos mentales puedes ser útiles y validos en determinados momentos. El problema es cuando detectamos que siempre estamos funcionando en uno de ellos. La mayoría de personas solemos sobreutilizar el modo hacer ya que vivimos en una sociedad orientada a los logros y objetivos. En este caso, si detectamos que tenemos esta tendencia a la rumiación y a la sobreutilización del modo hacer es importante cultivar y trabajar para activar el máximo de veces nuestro modo ser.