¿HAGO LO CORRECTO O LO ADECUADO?

tmb2_250469-fiestas-1-aSe acercan fechas muy señaladas en nuestra agenda, ya sea porque nos ilusionen, nos horroricen o nos aburran. La Navidad es un periodo que está muy metido en nuestra cultura, ligado a muchas tradiciones y compromisos que nos han inculcado desde niños . A menudo nos resultan imposibles de romper porque nos generan sentimientos desagradables.

Muchas veces esos sentimientos sí son auténticos, y no los que creemos que deberíamos sentir. Parece que la felicidad, el valor de la familia por encima de todo, el obsequiar y estar disponible socialmente sea una obligación ineludible. No tiene por qué ser así. Si tienes vacaciones, tienes derecho a organizarlas como mejor te convenga, siendo fiel a tus necesidades y sentimientos. Si quieres ir a una cena, ves porque desees la compañía de las personas presentes, no porque te insistirán y no pienses que no puedes decir que no. Haz un regalo si de verdad quieres agradecer o sorprender a alguien, no es una obligación tener miles de amigos invisibles ni tener que acertar con todos. Si es obligación o se te hace cuesta arriba pierde todo el sentido. Elige tus compromisos desde tus sentimientos y reserva espacios para hacer cosas gratificantes para ti y los más allegados. Porque sea Navidad no hay que visitar todas las casas, tienes todo el año. Igual que si tienes hijos, no es necesario someterles a una retahíla de visitas interminables que no les permita disfrutar sus vacaciones contigo y elegir otras actividades.images

Recuerda que no es diferente como afrontamos esta situación que como tomamos cualquier otra decisión. Tú puedes poner tus límites y organizarte sin estrés y sin culpa. Elige, pide ayuda, mímate y permítete dirigir tu tiempo ¡El año tiene 350 días más! Baja tu exigencia y reconcíliate con el niño interior. Él también necesita jugar.