Identidades de género.

 

Vivimos en una sociedad en la que culturalmente hemos dividido el sexo y el género en dos categorías exclusivas y diferenciadas.

En el ámbito más biológico, clasificamos a las personas como machos y hembras, aunque ciertamente, hoy sabemos que hay personas que biológicamente no pueden clasificarse en estas categorías, como es el caso de las personas intersexuales. Personas, que son categorizadas según un sexo u otro bajo criterios como el tamaño de sus genitales, y a menudo, ésta obligada clasificación temprana, según exclusivos criterios médicos, puede dar lugar a confusión y malestar durante la vida adulta de la persona.

Esta clasificación según el sexo biológico, tiene asociada en nuestra sociedad una particular expresión de género, el masculino y el femenino. Esta expresión de género, totalmente mediatizada por la cultura, incluye la forma de vestir, intereses, actitudes, gustos, estética, etc.

Por otra parte, e independientemente del sexo y de la expresión de género, cada persona tenemos una orientación sexual determinada, que nos indica que gustos y preferencias en el ámbito sexual sentimos.

Y finalmente, todas las personas tenemos una identidad de género, ésta puede coincidir o no con la expresión de género que se nos ha asignado tradicionalmente. Cuando la persona siente esta no coincidencia, es cuando hablamos de personas trans.

Por otra parte, las personas cisgenero o cis, son aquellas que sienten la identidad de género en concordancia al género asignado biológicamente.

Es el sistema en el que vivimos actualmente, profundamente sexo-genero binario, el que está en la base de la transfobia que existe en nuestra sociedad. Hoy en día, sabemos que esta clasificación binaria es una construcción social y cultural, ya que han existido culturas con otras clasificaciones diferentes, por ejemplo, en la América precolombina existía 5 géneros diferentes. Hoy en día, están surgiendo movimientos que abogan por una concepción de género más fluida como la teoría queer.

Muchas veces, no poder llevar a cabo la expresión de la identidad de género sentida lleva a la persona a sufrir mucho malestar, por eso es importante desde la psicología poder ayudarles a expresar su identidad de género, acompañando a las personas a superar los miedos y dificultades familiares y laborales que pueden surgir durante el proceso de transición hacia el género sentido.