Innova tu día a día

A menudo hablamos de utilizar la creatividad como herramienta de resolución de problemas, para renovar aspectos tanto en el trabajo como en nuestra vida personal. Pero claro, la creatividad tiene una limitación, y es que no siempre es funcional.

La innovación, en cambio, consiste en introducir novedades en algo, en la implementación de nuevos o suficientemente mejorados productos, servicios, procesos o formas de organización (de una empresa o una familia). Genera mayor productividad y satisfacción de necesidades de sus usuarios. Hay que entender la innovación como la suma de ideas que aportan valor y que finalmente dan resultados. Es decir, no todas las ideas creativas son innovadoras.

descargaPongamos unos ejemplos. Actualmente, con la crisis podemos ver muchos carteles creativos y divertidos por la calle. Imaginemos un bar que quiere aumentar su clientela y en la pizarra de fuera pone: “científicos han descubierto una novedosa manera de chatear en directo, mediante la voz y en 3D y se llama tomar un café con alguien”. Bueno, nos encontramos con un cartel que nos hace reír, lo encontramos entrañable y es original, pero no es un cartel que lleve a aumentar la clientela. En cambio, otro bar, decide que en vez de tener un menú a la carta, tendrá una carta dónde los básicos están a un lado y los complementos en otro lado y cada uno se puede hacer una hamburguesa personalizada o un bocadillo con lo que te apetezca. Pues esta idea, no sabemos si es del todo efectiva o no, pero seguro que tendrá mayor resultados que la idea anterior.

Ahora nos planteamos cómo aplicar el concepto de innovación en casa. Por ejemplo, imaginemos los padres de una familia de tres hijos que quieren que todos se impliquen con las tareas de la casa. Una idea creativa es que se plantee como un juego, por ejemplo, como una gincana. Los padres deciden dedicar un sábado a poner pistas por toda la casa con unas pruebas en las que los niños tienen que hacer la cama, limpiar un plato, recoger una mesa … Pues bien, esta manera de concienciar a los niños de las tareas es divertida y seguro que es el principio de un largo trabajo de concienciación, pero no es definitiva ya que sólo dura un día y los resultados no son visibles, así pues, no es del todo eficaz. En cambio, la misma familia, que piensa en una idea innovadora, se ingenia la manera de cada mañana hacer unos bocadillos con forma de animales y así les animan a limpiar su plato. Para hacerse la cama, les ponen unas plataformas en forma de alas de avión alrededor de la cama para que se suban y les resulte más fácil estirar las sábanas. Son pequeñas ideas que pueden facilitar la conscinciación de convivencia y a la larga tienen los resultados deseados.

Para poder llevar a cabo el proceso de innovación, tanto en una empresa como en una familia, es necesario tener una predisposición adecuada. Y esta intención requiere:

– Apertura: tener una mente abierta, con ganas de revolucionar la situación y de probar cosas diferentes.

– Interacción entre iguales: trabajar conjuntamente con miembros de otros grupos en las mismas condiciones en la creación de la solución, intercambiando experiencias y aprendizajes.

– Hacerse las preguntas correctas: ¿qué queremos conseguir? En qué innovamos? Para que innovamos? Es importante tener muy claros los objetivos.

– Tener en cuenta el ecosistema global: planear qué piezas del sistema que necesitamos modificar para llevar a cabo esta innovación. Por ejemplo, en una empresa, si queremos mejorar la captación de clientes, es posible que todo el sistema de gestión comercial deba adaptarse. En una casa, si queremos cambiar los horarios, y nuestro propósito es, pongamos el caso, conseguir que todos vayamos a dormir más temprano, pues habrá todo un sistema que deberá modificarse y organizar.

Tener las herramientas, recursos, energía y ganas de innovar, de aportar algo nuevo a nuestra realidad. Por ejemplo, una empresa que quiere innovar, es porque cuenta que tiene los recursos económicos necesarios. Aunque si tiene dinero, pero no tiene energía, están demasiado centrados en apagar fuegos urgentes del día a día, no harán nada. Por otra parte, los recursos también tienen que ver con las personas con las que cuentas. ¿Quién forma parte del grupo “creativo”? En una empresa, normalmente, hay un equipo encargado de ello. Pero en una familia? Con qué miembros podemos contar? La pareja, los padres / abuelos, los hermanos / tíos … Cuantos más involucremos, más ideas surgirán y mayor probabilidad de éxito.

Una vez tenemos estos puntos bien cubiertos, empezamos el proceso de innovación:

1. Generación de ideas: Este es el proceso creativo en sí. Surgen todo tipo de ideas sin censura. En esta fase todo es válido. Se escriben y se deja volar la imaginación.

2. Análisis de las ideas: Se eligen las ideas que pueden ser más aplicables, sobre todo, teniendo en cuenta el coste beneficio. Por ejemplo, la gincana no es estrategicamente eficaz, ya que sólo dura un día y conlleva mucho esfuerzo.

3. Aplicación: Definir el proyecto, evaluación de resultados y aplicarla. Teniendo muy claro qué estrategia se debe seguir para llevarlo a cabo. Es decir, analizar todos los pasos necesarios y hacerlo.

Así pues, si tenemos un problema y estamos usando sólo la “razón” para solucionarlo, mejor probemos cambiar el enfoque e innovemos y hagamos que nuestras vidas sean un poco más divertidas.