Insultame

señalar e insultar

 

¡Señálame con un dedo e insúltame! . Esto es lo que les digo a los alumnos y pacientes cuando trabajamos recursos para estar tranquila ante un persona que quiere insultarles .

Automáticamente la gente me mira con cara de sorpresa y me dicen que no quieren hacerlo. Insisto y le digo que mantenga el dedo el alto todo el tiempo que dura el ejercicio y tímidamente levantan el dedo índice y me dicen alguna palabra del abanico de insultos que tenemos en el vocabulario, por ejemplo “tonta”; “imbécil”; “desordenada”….

 

Tengo que decir que impresiona un poco ser el centro de diana de 15 alumnos con sus dedos índices marcando hacia mí. Aunque sigo tranquila.

Cuando todos han acabado. Me acerco a uno de ellos y le digo “¡Fíjate!. Hay un dedo que me señala a mí, pero hay tres que te están señalando a ti”.

 

Es ese momento se hace un silencio. Y vuelvo a coger la palabra y de forma tranquila explico: Cuando una persona insulta te está hablando de ella misma. Es su forma de ver el mundo. Todas las personas que conoce necesita pasarlas por su propio filtro. Por ejemplo Si una persona dice que eres desordenada. Te está hablando de su necesidad del orden, el orden es importante para ella. Y a todas las personas las necesita ordenar en el grupo de desordenados u ordenados.

 

 

 

Hay un dicho que dice “para conocer a una persona no les preguntes al resto como lo critican. Pregúntale a él cómo critica al mundo”

 

Quizá la próxima vez que alguien te insulte, podrás sonreír y quedarte tranquilo. No le habrás dado el poder de hacerte daño.

 

Eva Aguilar

Psicologa sanitaria, psicoterapeuta y terapeuta sexual