¿Sabes cómo mantener una jubilación activa?

Hace algunas semanas escribí este artículo sobre la conferencia de Ramón Bayés, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona, doctor Honoris Causa en Psicología por la UNED y colegiado de HOnor por los Colegios Oficiales de Psicólogos de Catalunya y Comunidad Valenciana. Este autor, en su libro “El psicólogo que buscaba la serenidad” (Plataforma Editorial, 2016) realiza unas sugerencias para mantener una jubilación activa, que se exponen a continuación:

  1. Simplifica el entorno donde vives, por tanto, regala, vende o elimina todo lo que no hayas usado durante años y has ido acumulando a lo largo de tu vida. Como decía Gandhi, la verdadera civilización consiste no en la multiplicación, sino en la reducción de las necesidades.
  2. Haz ejercicio regularmente. Andar es un buen antídoto contra el deterioro.
  3. Si no puedes continuar ejerciendo el trabajo que hacías antes de jubilarte, o no te gustaba o no te dejan seguir, busca una actividad alternativa que disfrutes y pueda proporcionar sentido a tu vida. Sabrás que la has encontrado cuando, al practicarla, notes satisfacción y que el tiempo desaparece.
  4. Céntrate en lo que tienes, y no en lo que no tienes o te falta. Ten siempre presente esta cita, que está cargada de verdades: “Pasé la mitad de mi vida preocupándome por cosas que nunca sucedieron”
  5. Haz planes, ten ilusiones pero que tu felicidad no dependa de esas expectativas de futuro. No olvides que el presente es lo que tenemos que aprender a valorar.
  6. Regálate momentos donde reflexiones sobre tu vida, sin juicio, como si pudieses observarte desde lejos.
  7. Reflexionar sobre la muerte nos aporta libertad, ya lo decían Séneca y Montaigne. El que ha aprendido a morir a desaprendido a servir.
  8. Enriquece todo lo que puedas tu vida social, cultural y afectiva. Intenta ser creativo, la vida es cambio.
  9. Practica la generosidad y compasión con los que te rodean, intenta hacer felices a las personas que te rodean: pareja, familia, amigos.
  10. Perdona o aprende a perdonar, es una de las armas más poderosas. Perdónate a ti por tus errores cometidos y, siempre que sea posible, perdona a los demás seres humanos sus equivocaciones.