La autoestima.

 

¿Qué es la autoestima?

El concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida.

Origen de la autoestima.

Esta valoración no es estática o permanente, sino que se modifica durante toda la vida, como resultado de las nuevas experiencias de interacción con el mundo físico y social. Por tanto, la autoestima no nos viene dada desde el nacimiento, sino que se va formando (y consolidando) a partir de nuestras relaciones con los demás y de la imagen que los demás nos proyectan en estas interacciones.

La autoestima no es innata, sino que se adquiere como resultado de las experiencias acumuladas a lo largo de la vida. Es el fruto de una larga y permanente secuencia de acciones e interacciones con el medio físico y social a través de un aprendizaje no intencional, producido en contextos informales.

Su origen se sitúa en los primeros años de vida, a partir de los mensajes e imágenes que los padres devuelven a su hijo, a partir de los que el niño se forma un primer concepto de sí mismo. Si un niño se siente aceptado por su familia, esto le permite desarrollar sentimientos de aceptación, aprecio, valor personal y seguridad que son la base de un buen nivel de autoestima para el futuro. Posteriormente, y a medida que se va incorporando a diversos grupos socializadores (amigos, iguales, profesores), otras personas actúan como espejo del niño, emitiendo un reflejo (positivo o negativo) que éste confirmará con su conducta. El primer concepto del niño no es inamovible. Pero si desde el primer momento se le transmiten sensaciones positivas al niño, éste tendrá una mejor base para construir su autoestima en el futuro que en el caso de que no sea así.

La autoestima consta de múltiples facetas o concepciones, de manera que cada persona no tiene un único autoconcepto, estable e inamovible, sino que tiene diferentes percepciones y valoraciones que no tienen por qué coincidir.