La casa de los mil espejos.

Posiblemente alguna vez hayas pensando por qué alguna persona se comporta de esa manera contigo o por qué tiene aquella actitud que tanto te molesta.

Pero, aunque le busques todas las explicaciones posibles, e intentes una y otra vez colocar en ella todos los causantes de tu malestar, la respuesta solo la hallarás en tu interior. Aquello que te molesta del otro tiene que ver más contigo que con el otro.

Si te paras a pensarlo te darás cuenta de que lo que te agrada de otra persona suele ser un reflejo de la percepción que tienes de ti misma. A veces es un reflejo directo, porque te gusta del otro una cualidad que tú tienes y que admiras en ti. A veces es un reflejo inverso, porque es una cualidad de la que careces, y por ello admiras a la persona que la tiene.

Cuando sentimos un rechazo intenso hacia una persona, hemos de analizar lo que eso nos dice de nosotros. Es importante tener presente que los que nos molesta en realidad es un tema nuestro sin resolver. Por ejemplo, puede que no soportemos la irresponsabilidad de alguien porque consideremos que nosotros también hemos sido o somos irresponsables o porque consideremos que estamos siendo demasiado responsables en la vida y nos gustaría comportarnos a veces de manera más libre.

La casa de los mil espejos es un cuento del folklore japonés que nos habla del reflejo que nos ofrecen las personas con las que compartimos nuestra vida o aquellas con las que simplemente nos cruzamos por la calle:

Hace mucho, mucho tiempo, existió un pueblo donde se construyó la casa de los 1000 espejos. Un perro que vivía feliz en su casa en el mismo pueblo quiso saber cómo era la casa por dentro y, muy entusiasmado, con sus orejas en punta y moviendo alegremente la cola, se acercó a la puerta de la casa con una sonrisa en la boca de curiosidad y entusiasmo. Al abrir la puerta se asombró muy gratamente al ver 1000 perritos que le miraban a él con una sonrisa alegre y curiosa. Al volver a su casa pensó “que lugar tan maravilloso y agradable. Volveré a menudo a visitarlo”.

Otro perrito del mismo pueblo, que no era tan feliz como el anterior, también quiso ver la casa de los mil espejos por dentro. Según se acercaba la sospecha y el miedo hacia que su cara se frunciera y, al abrir la puerta, se asustó enormemente al ver 1000 perritos mirándole con el ceño fruncido. Cerró rápidamente la puerta y salió corriendo para esconderse en su casa y pensando “ese lugar es el más horrible del mundo y nunca volveré a él”.

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