La congruencia interna.

 

 

La congruencia es la armonía y equilibrio que existe entre nuestros pensamientos, acciones y emociones, cuando somos congruentes nuestras acciones son un reflejo de nuestros pensamientos y emociones.

La congruencia es esa sensación interna que se genera cuando lo que estamos haciendo o pensando tiene una buena dosis de equilibrio, coherencia y sinceridad.

La incongruencia psicológica.

Lo contrario es la incongruencia, un estado de división interior, de indiferencia y pasividad. Es como si tiraran de nosotros en dos direcciones, es la lucha interna que no termina porque las diferentes partes están en constante conflicto.

La incongruencia puede expresarse en forma de tensión, angustia, desorientación o confusión.

La incongruencia se manifiesta en forma de “dobles señales”, es decir cuando la persona de manera conciente y deliberada expresa algo, pero su cuerpo, de manera involuntaria, dice otra cosa.

Conclusión.

La congruencia es responsabilizarme de mis emociones, pensamientos y acciones, donde uno es lo que ve, percibe y acepta de uno mismo y no lo que otros definen. Esto significa poder escuchar los mensajes de otros, aunque siempre ejerciendo una acción critica, sin aceptarlos como evidentes. Por lo tanto, la congruencia se refiere a la autorregulación, autonomía, control y dirección interna, en vez regularse a través de normativa externa.

«En mi relación con las personas he aprendido que, en definitiva, no me resulta beneficioso comportarme como si yo fuera distinto de lo que soy.» (Rogers 1961).