La culpa.

 

La culpa es una emoción dolorosa que surge de la creencia o sensación de haber transgredido las normas éticas personales o sociales, o como consecuencia de nuestra conducta, sobre todo cuando de la conducta, o de su omisión, se infringe un daño a otra (casual, accidental o intencional).

Las conductas generadoras de culpa pueden ser muy variadas:

  • A nivel externo: actividad laboral, manejo inadecuado de dinero o de compras, descontrol en la dieta, disputas familiares, causantes de accidentes con resultado de muerte o secuelas graves, etc.
  • A nivel interno: La actuación como padres, la fidelidad de la pareja, traicionar a amigos o compañeros de trabajo, tomar la decisión de separarse, etc.

Los elementos clave de la culpa son:

  • La conducta que realiza la persona.
  • La percepción y autovaloración negativa de tal conducta por parte de la persona (mala conciencia).
  • La emoción derivada de la culpa propiamente dicha (remordimiento, pesar, aflicción,..)

Pero la culpa cómo todas las emociones tiene también una misión adaptativa. El sentimiento de culpa es sano, cumple su función adaptativa cuando evoluciona del miedo al castigo o al malestar personal al remordimiento por haber causado daño, lo que mueve a la persona a realizar una rectificación o reparación. Podemos hablar de culpa sana cuando al sentir arrepentimiento por alguna transgresión intencional se plantea subsanarla. En cierta manera, este tipo de culpa nos ayuda aprender y a crecer cómo personas. cuando la culpa no cumple esta función puede llegar a ser una emoción muy desgastante y pesada.