LA ESPERANZA.

Esperanza viene del latín “sperare”, que significa esperar. Tener esperanza es estar convencida de que hay soluciones, es esperar que las cosas negativas que me pueden estar sucediendo cambien. Cuando la pierdes, dejas de involucrarte con tu objetivo y en el esfuerzo y la creatividad que requiere.

La esperanza es un estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible aquello que anhelamos, nos brinda la fortaleza para poder seguir adelante cuando todo parece estar perdido y nos ayuda a ser perseverantes. Escoger esta manera de pensar nos permitirá recuperarnos de los contratiempos rápidamente y no desfallecer ante las dificultades y obstáculos.

Ciertamente, no todo el mundo tiene el mismo grado de expectativas con respecto a sus capacidades. Hay quienes creen que son capaces de salir de cualquier situación o de encontrar la forma de resolver los problemas, mientras que otros simplemente no se ven con la energía, la capacidad o los medios de alcanzar sus objetivos.

Desde el punto, de vista de la inteligencia emocional, la esperanza significa que una no se rinde a la ansiedad, el derrotismo o las emociones desagradables cuando tropieza con dificultades y contratiempos. De hechos, las personas esperanzadas se sucumben menos a las emociones desagradables cuando se encuentran en el proceso de búsqueda de sus objetivos.

Para poder conectar con esta emoción os dejo con unas palabras del escritor Albert Camus: