La estimulación bilateral de los hemisferios cerebrales: un proceso de autocuración.

 

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Las Terapias Neurocientíficas irrumpieron en el mundo de la psicoterapia en la década de los 80 con la aparición de la técnica más conocida, la estimulación bilateral interhemisferica cerebral y ha sido recientemente, en la primera década del siglo XXI, cuando se han ido popularizando.

En 1987, la psicóloga norteamericana, Francine Shapiro, observó por casualidad que los movimientos oculares en ciertas condiciones pueden reducir la intensidad de los pensamientos perturbantes. Esto fue el principio del desarrollo de este método terapéutico que utiliza la estimulación bilateral (visual, auditiva o kinestésica) para procesar recuerdos traumáticos, cambiar creencias autolimitantes y desensibilizar emociones y sensaciones negativas.

Trauma y estimulación bilateral interhemisferica.

Quizás la aplicación más ampliamente estudiada del uso de la estimulación bilateral de los hemisferios cerebrales es el procesamiento del trauma.

La palabra trauma deriva del griego y significa “herida”. El trauma es una “herida psicológica” que puede ser provocada por variadas situaciones. Normalmente cuando oímos hablar de traumas lo asociamos a problemas originados por grandes desastres naturales o guerras, accidentes, abusos, etc. Pero también existe otra categoría de traumas cuyo origen está relacionado con hechos, aparentemente, de menor importancia. Como por ejemplo: desprotección, humillación, cambio de roles en la familia, etc.

Sin embargo, la importancia de las causas del trauma no determina la calidad del daño que éste produce, porque sus efectos dependerán de cada persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se haya producido y de su reiteración a lo largo del tiempo. El trauma, no importa su origen, afecta de tal manera la salud, la seguridad y el bienestar de la persona, que ésta puede llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas de sí misma y del mundo.

El proceso de estimulación bilateral.

Parece que cuando vivimos una situación traumática, el trauma queda encerrado en nuestro sistema nervioso con todo aquello que experimentamos en aquella situación. La estimulación bilateral permite al cerebro reprocesar toda aquella información de una forma más adecuada. Es el propio cerebro el que se encarga del proceso de curación de estas heridas emocionales, de manera que aprovecha todos sus recursos para activar el proceso de curación.

La estimulación bilateral trabaja emulando los movimientos rápidos de los ojos que se producen durante la fase REM del sueño. Cada noche cuando dormimos entramos en una fase de sueño profundo (la fase REM) en la cual movemos los ojos a gran velocidad mientras soñamos. Este mecanismo es totalmente natural y es una manera que tiene el cerebro de reprocesar, reducir e incluso eliminar el estrés vivido a lo largo del día o en otros momentos de nuestras vidas. De ahí uno de los beneficios de poder dormir correctamente.

Basándose en estos conocimientos, el terapeuta aplica la estimulación bilateral que puede ser visual, auditiva o kinestésica para procesar recuerdos traumáticos. Al estar pensando en un suceso perturbador o estresante al mismo tiempo que se estimulan los hemisferios, la amígdala se activa de una manera que produce una reducción del estrés, lo cual puede hacer que la emoción negativa se transforme en otra positiva, como por ejemplo en tranquilidad o en aceptación.