La fidelidad empieza por uno mismo

La infidelidad es tan antigua como la propia humanidad, está muy presente en nuestra sociedad y existe un gran negocio establecido entorno a ello. Las estadísticas más optimistas apuntan que una de cada tres parejas son infieles. Otras investigaciones no lo son tanto: la fidelidad pertenece a un 40 %. No parecen haber un acuerdo sobre porcentajes relativos a cuestión. El debate sobre la fidelidad vs. promiscuidad es un tema controvertido: Existe la fidelidad? Es posible ser fiel a la pareja toda una vida? hay opiniones para todo: la promiscuidad es una conducta del ser humano que unos atribuyen a la biología y otros al ámbito cultural, pero es posible reconducir esta conducta?

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Según Joserra Landarroitajauregui (sexólogo), la fidelidad es un valor demasiado grande para que quepa en el poco espacio que existe entre las piernas”. No es por tanto una simple cuestión de contacto físico sexual, es algo más complejo: pasa por un acto de previa reflexión personal, por la construcción propia de valores como la lealtad o voluntad de cumplir una promesa. Requiere un trabajo individual (aprender a ser fiel a uno mismo y a construir un sistema de valores propio) y pasa por definir un código de entendimiento con la pareja. Voluntaria y libremente la persona decide ser fiel y pacta con la pareja unas condiciones establecidas entre ambos llegando así a un acuerdo basado en el respeto propio y ajeno.. A veces las reglas en las parejas se presuponen, no se hablan, y luego vienen los malentendidos y el sufrimiento.

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La infidelidad no se reduce únicamente al hecho de tener sexo con otras personas que no sean la pareja, es algo más elaborado, es la ruptura de un acuerdo sobre la intimidad; si dos personas acuerdan mantener contactos sexuales con otras personas entonces no hay infidelidad porque no se rompe ningún acuerdo. A veces la infidelidad temida puede ser la que más sufrimiento cause, manera de solucionarlo? Trabajo personal (ganar confianza en uno mismo) y diálogo en pareja.

La base está en el pacto. Se tiene que establecer ese compromiso y hacerlo explícito.

En cualquier pareja la fe debería ser algo fundamental, como lo es en el establecimiento de cualquier tipo de contrato. Cuando dos personas deciden ser pareja, automáticamente se crea una asociación, cada parte con unos valores, unas creencias, unas ideas construidas sobre cómo debería ser “estar en pareja”. Por este motivo es importante que se pueda explicitar toda esta información para poder establecer acuerdos o “contratos”, en los que ambos creen como lo mejor para ellos y para la pareja. Por este motivo la comunicación en pareja es tan importante, porque es lo que posibilita el entendimiento.

En la pareja se establecen condiciones que se construyen y se consensuan, se pacta sobre los compromisos que se adquieren: proyectos de futuro, hijos, economía, intimidad, fidelidad. Parece poco romántico, pero es efectivo. En una pareja ideal, deberíamos aprender a ser fieles a esos pactos, sea cuales sean, esto nos facilitaría mucho las cosas.

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Algunas pautas para construir de forma sana la intimidad y compromiso en pareja:

  • Reflexiona previamente qué es para ti la fidelidad. Qué significa para ti tener un compromiso en pareja: crees en la exclusividad sexual? Te importaría que tu pareja tuviera contactos sexuales fuera de la pareja?
  • No des por hecho que tu pareja y tú entendéis lo mismo por fidelidad. Dialogad sobre el significado y estableced acuerdos. Si no hay acuerdo quizás es un momento para redefinir la relación: mirar hacia otro lado cuando hay un desacuerdo en algo tan nuclear para la pareja sólo provocará sufrimiento en el futuro.
  • Responsabilízate de tu parte en ese pacto o compromiso establecido e intenta no exponerte a situaciones que puedan generarte conflicto de lealtades.
  • Aprende a gestionar tu deseo, porque cada uno de nosotros lo gestionamos de forma distinta.
  • Sé realista: uno puede ser fiel aunque tu pensamiento no te coincida. Es natural sentir deseo por otras personas que no sean tu pareja, y no puedes asegurar que nunca te guste nadie más, otra cosa es lo que quieras hacer con ese deseo y el acuerdo que hayáis establecido tu pareja y tú entorno a esta cuestión. En palabras de Walter Riso, la fidelidad es producto de la voluntad y una decisión consciente; con el amor no basta para ser fiel.