La imaginación al poder: la práctica de la visualización.

Seguramente habréis observado como algunos atletas y músicos ensayan mentalmente sus actuaciones antes de ejecutarlas. Esta costumbre puede aportar importantes beneficios, porque imaginar una acción y ponerla en práctica no son cosas tan distintas como parecen.

Esta práctica de nuestra imaginación aprovecha una peculiaridad del cerebro humano: éste no puede distinguir entre una visualización imaginada y una experiencia física real. Es decir, el cerebro procesa la información proveniente de la memoria que activamos voluntariamente de forma parecida a la que proviene de los sentidos o vías nerviosas periféricas.

Se ha podido constatar en algunos estudios que imaginar que estamos moviendo los músculos sirve para fortalecerlos. Estos resultados ya los intuía Santiago Ramón y Cajal, que entendía que la práctica mental es de gran importancia a la hora de mejorar nuestras destrezas.

¿Es lo mismo imaginar una acción que realizarla?

Lo que ocurre, es que cuando realizamos ejercicio imaginado, las neuronas que realizan conjuntamente las secuencias de instrucciones necesarias para esos movimientos se activan y se fortalecen, permitiendo a los músculos contraerse después con más fuerza. En realidad, la práctica imaginada ayuda a trazar caminos en el cerebro que facilitan la posterior ejecución.

Por lo tanto, imaginar una actividad induce cambios cerebrales que en algunos aspectos son idénticos a los que se producen al hacerlo físicamente, pero no en todos. Cuando haces algo físicamente, recibes el feedback de lo que has hecho, y eso también cambia tu cerebro.

Lo que parece bastante claro desde el punto de vista del beneficio del ejercicio mental, es que si mediante éste se inducen cambios cerebrales para planear mejor la acción, entonces eso te da una ventaja a la hora de sacar beneficio de la práctica física.

La práctica de la visualización.

Algunas ideas para comenzar a practicar la visualización en nuestra vida cotidiana son las siguientes:

  • Debemos implicar a todos los receptores sensoriales en la imaginación: audición, visión, olfato, tacto, gusto y kinesia.
  • Podemos tomar perspectivas diferentes a la hora de visualizar:
    • La visualización mental asociada consiste en imaginarse que somos la actriz de una película. Vemos con sus ojos, oímos con sus oídos y sobre todo, sentimos con su cuerpo. Este tipo de visualización busca revivir la sensación, recuperar la emoción vivida en esos momentos. Esos momentos puedes ser pasados o futuros.
    • La visualización mental disociada se aplica a los recuerdos o fantasías desagradables. Consiste en crear en nuestra imaginación una película donde somos observadores, no protagonistas. No sentimos, sólo vemos y oímos, y además podemos modificar la imagen con el objetivo de alejarnos de ella emocionalmente. Algunos ideas para modificar la imagen pueden ser las siguientes:
      • Podemos alterar el brillo de la imagen, haciéndola más oscura.
      • Podemos hacer más pequeños los personajes o disfrazarlos.
      • Podemos hacer desaparecer la imagen por un agujero negro.
  • Conseguir una relajación profunda y poder lograr unas visualizaciones nítidas requiere de práctica y no es igual de sencillo para todo el mundo. No te desanimes si no ves resultados inmediatos, práctica la visualización como una actividad relajante y agradable sin preocuparte de los resultados. Estos llegarán por sí solos.

descarga