La importancia de “Sentir el Humor”

Fidel Delgado, gran psicólogo clínico, habla en sus magistrales conferencias sobre cómo sentir las emociones, lo que él denomina “Sentido del Humor”. Para Fidel uno de los grandes aprendizajes de la vida consiste en fluir. “Sentir el humor”, es decir, la clave para sentir las emociones es, valga la redundancia, SENTIRLAS y hacernos responsables de ellas: “espabílate a buscar agua. Si te sientes vacío fíjate donde te vas a llenar”, sugiere Delgado.
Resulta de gran utilidad agudizar los sentidos e implantarse un sensor de “sentido del humor” de manera que nos permita detectar cómo estamos emocionalmente. En el pensar y en el sentir es donde está el humor (la emoción) que tenemos y de la que nos nutrimos cada día y a su vez repartimos a los demás.Si ponemos consciencia a todo aquello que sentimos nos daremos cuenta de lo que tenemos que resolver y de los recursos de los que disponemos. La lucidez o autoconsciencia empieza por uno mismo, es un arte que se cultiva por propia cuenta.
Fidel nos explica cómo “un único amor da vida a todas las formas de amor en el mundo visible y en los mundos invisibles”, enfatizando el papel tan importante que tienen todas las emociones, tanto las positivas como las negativas: éstas últimas nos dan información sobre qué necesitamos, por lo que debemos entrenarnos en su gestión y aprender a sacar la sabiduría que subyace. No debemos negarlas, reprimirlas o esconderlas, sino reconocerlas y validarlas. Refiere que el “Buen Humor” (emociones positivas) destila del buen amor, y el buen amor nos recuerda que todo lo que se mueve en la existencia es amor. En algunos casos se percibe directamente como alegría o plenitud. Pero en otros casos lo sentimos a modo de malestar, inquietud, fastidio, ira rabia o pena… curiosamente estas emociones negativas son otro formato del amor invitando a que no nos quedemos ahí. Saber leer debajo del malestar es un regalo de la consciencia para que se transforme en bienestar. Saber reciclar la rabia, la tristeza o el miedo para sacar la sabiduría que anida en ello. Porque resulta sencillo sentir emociones positivas cuando estamos bien, lo complicado es acompañarnos en el malestar sin resistirse a ello y hacerlo consciente: “párate un segundo deja que la lucidez te invada y toma consciencia para descubrir el amor que hay debajo que impulsa todo lo que se mueve. Esa es la maestría.”