La indefensión aprendida.

 

La indefensión aprendida es un tipo de comportamiento y estado mental estudiado por el psicólogo Martin Seligman, que aparece cuando una persona es incapaz de reaccionar frente a situaciones desagradables o incómodas, ya que la persona tiene el convencimiento de que no tiene ningún control sobre una situación que le está causando un daño físico o psicológico, y por lo tanto, se inhibe, mostrando pasividad para modificar las cosas.

La persona en este estado mental tiene el convencimiento de que, haga lo que haga, no podrá llegar a cambiar nada. Es una limitación mental que nos desconecta por completo de nuestras necesidades y deseos, y, además, bloquea cualquier posibilidad de cambio. Puede pasar que un primer aprendizaje de fracaso, abuso y sensación de indefensión se quede impreso en nuestro cerebro, dejando una huella que influirá en la forma de percibirnos a nosotras mismas y al mundo, y también en la forma en que nos vamos a comportar.

La indefensión aprendida puede llevar a una persona a creer de manera sesgada que es más impotente de lo que realmente es. Esto puede conducirles a inhibirse, no intentar cambios y no pensar nuevas posibilidades de solución.

La buenas noticia es que tal y como dice su nombre la indefensión aprendida es una conducta que se ha aprendido en algún momento en el que realmente no teníamos recursos, fuerzas u opciones de hacer nada. Pero como cualquier comportamiento aprendido puede ser modificado. Para ello, deberemos aprender e intentar nuevas formas de comportamientos alternativos que nos ayuden, poco a poco, a sentirnos cada vez más capaces de resolver las situaciones que se van presentando en nuestra vida.

Este aprendizaje de abrir nuevos caminos de acción gracias a nuestra creatividad cotidiana deberá ir acompañado de la capacidad de generar expectativas positivas sobre el resultado que nuestro comportamiento va a tener en tu futuro, entendiendo que somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad de estos cambios.

Será importante dejar de lado expresiones como: “Es que yo siempre he sido así”, “Es mi carácter”, “No puedo cambiar mi forma de ser” para probar nuevos caminos y confiar en nuestra capacidad para superar las adversidades.