La infidelidad en la era de la informatica

Estas semanas tengo ganas de hablar del amor en la época contemporánea.

Esta vez me sirve de inspiración una canción del cantautor uruguayo Jorge Drexler, quien reflexiona sobre la falta de privacidad en nuestras relaciones débito a la enorme cantidad de información digital guardada en nuestros aparatos electrónicos.

Y como esto influencia nuestras relaciones? Te has parado a pensar en ello alguna vez?

Drexler paragona nuestro mundo digital a una grande “caja de pandora”, un recipiente repleto de información significativa y, en ocasiones, muy comprometedora.

Hasta qué punto las redes sociales han cambiado la manera de ser infieles y de ser descubiertos? Que queda de nuestros “Jardines secretos” ahora que todo queda guardado y es recuperable?

Nada puede parar a un hacker celoso, dice Drexler, y la persona celosa desde siempre buscó pruebas. Hoy en día, como nunca antes, los celos van a verse alimentados por la presencia de una enorme cantidad de indicios, fugaces y ambiguos.

Fotos, chats, el hecho de estar en línea o no, las horas de la último conexión, los likes, comentarios que de inoquos pasan a ser sospechosos…

El hacer público cada segundo que nuestra vida hace hoy la vida imposible para el celoso, quien, al contrario de la angustia de la duda, vive la angustia del exceso de indicios, de la confusión, de la relativización constante.

Nada a la larga permanece secreto, pero, dentro de todo este flujo de información, parece aún más difícil discernir lo verdadero de la obsesión.

Pero al final, a lo mejor, no es tan importante si los celos están fundamentados o no, cuanto la naturaleza de las razones que lo alimentan.

Buen fin de semana!