“La pareja es el perchero donde colgamos nuestros trapos sucios”

Escuché esta frase en una clase magistral de Alfredo Cannevaro, (psiquiatra, psicoterapeuta y sobretodo ¡un gran maestro!) y se me grabó a fuego en mi memoria…

Años después me especialicé como terapeuta de pareja y pude comprobar cada día la profundidad de aquella afirmación.

¿Qué buscamos realmente en una relación de pareja?

¿Qué expectativas tenemos hacia la otra persona?

Hay un concepto en psicología que se llama proyección: atribuir a la otra persona (el perchero) cuestiones nuestras no resueltas (nuestros trapos sucios).

Muchas veces, me atrevo a decir la mayoría de las veces, el problema no está en la pareja y ni siquiera en la relación sino en uno mismo.

Los pacientes se sorprenden cuando “descubren” que la dificultad que están viviendo no tiene que ver con las características de su compañero/a sino con carencias no resueltas en su historia vital incluso antes de conocer a esta persona.

Cada uno de nosotros llega a una relación con una mochila cargada y repleta de aprendizajes y experiencias…no todas positivas…

La pareja “sólo” nos está haciendo de espejo de todas aquellas carencias que llevamos desde quizás cuanto tiempo en nuestra mochila cargando pero inconscientemente queremos que esta persona nos rescate y por fin nos de todo lo que no hemos tenido antes…y así la pareja se convierte en un salvavidas.

¿Qué pasaría si cada uno de nosotros se ocupara de una forma responsable de lavar sus trapos sucios para llegar lo más limpio posible al encuentro con la otra persona?

¡Que correría el riesgo de construir una relación saludable de pareja!

La pareja sana es la que facilita y te acompaña al encuentro contigo mismo…suena bien, ¿no?

Laura Contino

Directora