Si la solución puede ser fácil, no te compliques

caramelos

En el despacho tenemos por costumbre tener un cuenco con caramelos.

Una mujer después de una sesión de terapia me pregunta si podía coger un caramelo de los que teníamos en la mesa. A lo que, sonriendo, le contesté con otra pregunta; –“¿Sabes para qué son esos caramelos?”

Su silencio y su expresión me hicieron pensar que no tenía nada clara la respuesta. Siguió en silencio unos segundos más antes de contestar – “que no tenía ni idea para qué eran”-.

Mi respuesta fue corta -“¡para comerlos!“Cuando oyó mi comentario sonrió y me confesó que ante la cuestión se había quedado descolocada, y que se había planteado diferentes hipótesis, mucho más complejas y elaboradas.

Esto nos sirvió para hablar un rato más en la terapia sobre cómo a veces teniendo una solución fácil a nuestro alcance, tendemos a complicarnos y a buscar otras un poco más retorcidas.
A la sesión siguiente me explicó que el detalle del caramelo le había hecho pensar y reflexionar. Y dijo que había pensado una frase al respecto “si puede ser fácil, no te compliques”

 

Eva Aguilar

Psicologa sanitaria,psicoterapeuta y terapeuta sexual