La victoria escondida

Einstein dijo “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”. Esto significa que, si queremos realizar un cambio en nuestra vida, primero debemos cambiar lo que hacemos. Pero aquello que hacemos no siempre es tan consciente, ni tan fácil de cambiar.

En un proceso de Coaching es imprescindible analizar los obstáculos que nos encontramos en el momento de definir qué queremos y cómo lo vamos a lograr. Estos obstáculos pueden provenir del contexto en el que vamos a desarrollar nuestro plan de acción, por ejemplo: un chico que quiere encontrar trabajo y se encuentra que haya pocas ofertas de lo suyo, es un obstáculo. Y, por otro lado, muy a menudo, los obstáculos provienen de los propios hábitos, esos que no nos ayudan a construir, los que nos privan de conseguir el éxito. Siguiendo el ejemplo anterior: este chico siempre busca trabajo en la misma página de empleo. No hacer algo diferente, le priva de conseguir su objetivo: encontrar trabajo.

5734986258_43f4fe3380_zVamos a otro ejemplo. Una mujer que quiere adelgazar, se compromete a hacer dieta y la sigue durante todo el día. Pero llegada la noche, cuando toda la familia está durmiendo, se va a la cocina, agarra una tableta de chocolate, y se la come estirada en el sofá. El chocolate es un obstáculo en sí, pero también hay el hábito de coger la tableta cada noche.

En los dos casos, la forma de abordar la solución al problema, consiste en analizar la situación alternativa. ¿Qué acciones puedo llevar a cabo para cambiar mi realidad? El chico pensará otras vías de búsqueda de trabajo, la mujer, no comprará chocolate. El escenario siguiente es que, el chico está enviando más currículums y le ha salido alguna entrevista, pero no está motivado del todo. La mujer, ya no come chocolate, se adelgaza un poco más que cuando comía chocolate, pero está de mal humor. Al cabo de unas semanas, el chico ya no busca trabajo, ella ha vuelto a comer chocolate.

Estos ejemplos, al parecer desmotivantes, en realidad nos sirven de espejo para ver que todos repetimos hábitos que no son constructivos, que no nos acercan a nuestros objetivos, pero que no podemos dejar de hacer. ¿Cuáles son esas acciones, aunque pequeñas, que no te sirven para nada, no te ayudan a lograr tus objetivos y que no puedes evitar hacer?

Una vez sepas cuáles son estas acciones/hábitos, lo siguiente sería pensar “por qué” las haces. Y seguramente la respuesta sería: porque sí, porque me gusta. O porque no sé de qué otro modo hacerlo, aún sabiendo que encontrar otro modo sólo depende de preguntar a alguien o buscar en internet. Detrás de estas acciones no hay una razón muy consciente y aún menos, convincente.

Y es que en este punto nos hacemos la pregunta errónea. Lo que nos debemos preguntar es “qué” hace que repitamos esta conducta. Partimos de la base de que todo lo que hacemos de alguna forma nos beneficia, si no, la hubiéramos dejado de hacer. Toda conducta que repetimos ofrece una recompensa. No importa si la recompensa no es obvia.

Nuestro cerebro hace vinculaciones entre situaciones pasadas, aprendizajes y emociones. Así pues, debemos descubrir cuál es ese beneficio, la victoria escondida.

Volviendo a los ejemplos anteriores. En el caso del chico, cuando buscamos “qué” hace que no acabe de motivarse en encontrar trabajo y no explota todo su potencial, es que cuando está en casa, delante del ordenador, buscando trabajo, se siente seguro. ¿Esto significa que tiene miedo a encontrar un trabajo y afrontar la realidad? Al contrario de lo que podríamos pensar, no. El caso es que cuando está en casa, su madre le hace la comida y lo cuida para que se centre en buscar trabajo, y hacía años que no se sentía así. Y en el caso de la mujer. Lo que hace que ella coja el chocolate por las noches, es que le recuerda a su infancia, cuando se juntaba con sus hermanos a comer dulces a escondidas a sus padres y para ella ese momento era magnífico. El chocolate le trae una emoción de serenidad.

Por tanto, una vez sabemos cuál es este beneficio, que normalmente está ligado a las emociones y el control, de lo que se trata es de encontrar otras formas más constructivas de obtener estas pequeñas victorias y así cambiar el hábito, pero no la recompensa.

¿Cuáles son tus recompensas?