La violencia invisible: el maltrato psicológico dentro de la pareja

maltrato psicológico

Uno de cada tres jóvenes considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de la pareja, impedir que vea a su familia o amistades, no permitir que trabaje o estudie, o decirle cosas que puede o no puede hacer.

Son datos del estudio ‘La percepción de la violencia de género en la adolescencia y la juventud’, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas para la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, a partir de 2.500 entrevistas a personas entre 15 y 29 años, y presentado a finales del pasado mes de Enero.

La socióloga coordinadora del estudio, Verónica De Miguel, ha explicado que, si bien el 96% de las mujeres y el 92% de los hombres en estas edades consideran “totalmente inaceptable” la violencia de género, “cuando se indaga se observa que no todas las formas de violencia suscitan el mismo rechazo ni todas las manifestaciones son vistas como violencia, como el control”.

Si para el 97% es “totalmente inaceptable” la violencia física y sexual y para el 93% lo es también la verbal, sólo el 66% considera de este modo la que se ejerce mediante el control. Además, los jóvenes toleran más estas conductas que los adultos, que en un 70% lo ven injustificable.

Así como, la violencia física, que tiene que ver con el empleo de fuerza contra el cuerpo de la víctima, como por ejemplo, golpear, empujar, pellizcar, dar puñetazos, sacudir, echar ácido en la cara, golpear con objetos, etc., es ampliamente rechazada por la población encuestada. La violencia psicológica, que está relacionada con las maneras de tratar a la pareja que limitan su libertad o niegan sus derechos y su dignidad como: chantajear, acosar, humillar, menospreciar, controlar, negarle el habla, insultar, despreciar, prohibir contactar con amistades, chantajear, controlar los movimientos, amenazar, intimidar, criticar por lo que hace y por lo que es, mantener silencios prolongados, etc., no parece ser tan ampliamente rechazada como la violencia física, y en muchos casos parece que no es ni siquiera considerada un tipo de violencia contra la pareja.

De hecho, en una relación de violencia de género dentro de la pareja pueden estar presentes todos o algunos de los tipos de maltrato reconocidos en la literatura: el físico, el psicológico y el sexual. Generalmente, se ha detectado que el maltrato psicológico precede y acompaña al meramente físico.

Mediante la violencia psicológica, el agresor pretende controlar al otro provocándole sentimientos de devaluación, inseguridad, minusvalía, dependencia y baja autoestima. Esta forma de violencia es más difícil de detectar que la violencia física, pero puede llegar a tener graves consecuencias tanto físicas como psicológicas en la persona agredida, ya que estas conductas apuntan sutilmente hacia la transformación de la persona maltratada en una “cosa” indefensa. Por esta razón, es importante poder detectar y evitar esta violencia invisible a tiempo.