Cicatrizar las heridas para que no duelan

Mafalda

Las heridas. A veces recibidas, a veces provocadas. En ocasiones el destino es el que hace que se presenten y en otras situaciones es nuestro no saber el que hace que se instauren en el ser, en la parte más interna y profunda de uno mismo.

Ninguno nos libramos de haber experimentado alguna herida o de poseer cicatrices sanadas o todavía no curadas.

Cicatrizar las heridas y que ya no duelan es tarea ardua. En ocasiones para dejar de sentir dolor escogemos el camino menos complicado, utilizando atajos porque el alivio se da de forma rápida. Es como si pusiéramos parches a esas heridas, porque creemos o sentimos que es mejor no experimentar el dolor o el vacío o el sufrimiento…

Pero a veces olvidamos que es un calmante y éste es transitorio. Como todas las heridas físicas éstas necesitan su proceso, su tiempo y su procedimiento, para su curación, para que puedan cicatrizar correctamente y que dejen de doler. En el plano emocional ocurre de la misma forma, es necesario seguir un proceso que requiere su tiempo, su esfuerzo, su aceptación y sus cambios.

“La Herida”, una película recomendada

Caratula La HeridaUn film que trata las heridas más profundas, las emocionales, es “La Herida”, película de Fernando Franco, cuya protagonista, Ana, padece un Trastorno Límite de la Personalidad o Síndrome Borderline, pero ella desconoce que lo tiene.

El film plasma de forma muy acertada éste trastorno y la montaña rusa de emociones que sufren las personas que lo padecen. Aunque nos muestra una protagonista que se autolesiona también nos deja ver la profundidad de sus heridas internas, su sufrimiento, su vacío, su dolor, su caos emocional, su desesperación y su dificultad de ser.

Puede resultar una película complicada e incómoda pero para mí ha sido un descubrimiento, por arriesgarse a mostrar la inestabilidad emocional que padecen estas personas y por cómo refleja las heridas internas que difícilmente podemos ver.