Las neuronas espejo, las neuronas de la empatía.

¿Qué son las neuronas espejo?

Seguro que más de una vez has bostezado al ver a otra persona bostezar, o te has encontrado imitando un gesto sin saber por qué. ¿Por qué suceden estos fenómenos?

Es debido al funcionamiento de las llamadas neuronas espejo, son un grupo de células que fueron descubiertas por el equipo del neurobiólogo Giacomo Rizzollati y que parecen estar relacionadas con los comportamientos empáticos, sociales e imitativos. Una neurona espejo se activa en dos situaciones:
1. Al ejecutar una acción.
2. Al observar ejecutar una acción.

En relación a la segunda situación, lo que sucede es que la neurona reproduce la misma actividad neural correspondiente a la acción percibida, pero sin realizar la conducta de manera externa.

¿Cuáles son las funciones de las neuronas espejo?

Las neuronas espejo se activan desde el nacimiento y permiten a los bebés imitar los movimientos de los adultos e ir aprendiendo. Por tanto, son la base de la capacidad innata de imitación, sin la cual el aprendizaje sería prácticamente imposible.

Las neuronas espejo, también desempeñan un papel fundamental en la planificación de la acción. Básicamente, también nos sirven para realizar una simulación de las acciones antes de llevarlas a cabo.

Comprender a los otros

Se ha llamado a las neuronas espejo “neuronas de la empatía” por estar implicadas en la comprensión de las emociones de los otros.

Las neuronas espejo del observador actúan como un sistema que permite la comprensión de las acciones y por tanto la empatía y la imitación. Incluso se ha sugerido que el sistema de neuronas espejo sería el mecanismo neural básico para el desarrollo del lenguaje.

Somos criaturas sociales. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones, intenciones y emociones de los demás. Las neuronas espejo nos permiten entender la mente de los demás, no sólo a través de un razonamiento conceptual sino mediante la simulación directa. Sintiendo, no pensando. G. Rizzolatti

Factores sociales y culturales.

Si bien todos los seres humanos tienen esta capacidad de “empatía”, ya que todos disponemos de neuronas espejo, los factores sociales y culturales, y nuestras experiencias pueden condicionar esta biología, haciéndola más óptima. Por ejemplo, una persona que ejercita mucho estas neuronas, bien porque es muy empática o porque conecta mucho con otras personas, puede potenciar y estimular los circuitos que las conectan, de manera que se hacen más rápidos al utilizarse más y al reforzarse estas conexiones.

Por lo tanto, dada la plasticidad del cerebro humano, es interesante poder trabajar la habilidad de la empatía, ya que mediante la práctica de esta, reforzamos su substrato cerebral y neuronal propiciando que este tipo de habilidades se repita con más frecuencia.

Estado de ánimo

Pero las neuronas espejo no sólo actúan sobre actos mecánicos como bostezar, sino que pueden condicionar también el estado de ánimo de una persona. Las neuronas espejo pueden captar el estado emocional de otras personas, propiciando su “contagio”.

En conclusión, las neuronas espejo nos permiten captar el significado de las acciones de los demás y comprender, casi sin darnos cuenta, sus intenciones y emociones. Por lo tanto, estas neuronas, nos permiten explicar fenómenos como la imitación, la empatía, incluso el altruismo. El entrenamiento de estas habilidades de tipo social es posible, por ejemplo mediante un proceso psicoterapéutico, y este entrenamiento repercute en una mayor eficiencia de las “neuronas de la empatía” a nivel cerebral.