Las pérdidas, una oportunidad.

 

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Los seres humanos normalmente solemos recordar y tener presentes las experiencias positivas de nuestra vida, y por otra parte tendemos a dejar atrás o ignorar las experiencias negativas. Este es un mecanismo que nos permite encarar el futuro con cierta esperanza, y evitar así el vacío existencial, el sufrimiento y el dolor.

En general, las personas solemos llevar mal conectar con la tristeza que nos producen las pérdidas. Por esta razón, nos esforzamos por huir de todo lo que nos conecte con el dolor. Sin embargo, la realidad es que las pérdidas están por todas partes. No son elección, pero sí condición de vida.

Los esfuerzos por no conectar con las pérdidas.

El indicativo más claro de la madurez, tanto personal como también de una sociedad, es la capacidad de transitar por sus pérdidas, el saberse vulnerable y aceptar el dolor. Lo que indica precisamente el nivel de inmadurez al que asistimos a diario a nuestro alrededor, es la extraordinaria capacidad de tapar, distraer, encubrir o negar todo lo que signifique dolor.

Por eso preferimos hacer muchas actividades, llenar la agenda, acudir a muchas citas, llevar a cabo conductas de manera compulsiva como por ejemplo comer, consumir substancias, conectarme a redes sociales o tener relaciones sexuales. Y todo por no llorar y por evitar sentirnos solos. Por no afrontar el duelo, empezamos lo antes posible una nueva relación, un nuevo trabajo, una nueva vida, sin darnos tiempo a digerir la pérdida, a reposar los aprendizajes y sin darnos tiempo de procesar la pérdida y cicatrizar las heridas.

Cómo hacer frente al dolor de la pérdida.

  • Conecta con tus emociones y acéptalas.
    En cada etapa de nuestra vida nos enfrentamos a pérdidas de diferentes formas e intensidad. Y cada pérdida provocará que sintamos emociones. Identificarlas y gestionarlas de manera adecuada nos permitirá elaborar la pérdida.

Y recuerda el llanto es una respuesta saludable ante las situaciones de pérdida. ¡No lo reprimas!

  • Busca el apoyo de tus personas de confianza.
    Habla y expresa tus emociones con las personas de confianza.
    El apoyo y comprensión de los demás te será muy útil, date la oportunidad de expresar tus necesidades. Probablemente te sentirás mucho más reconfortada.
    Si finalmente sientes que las circunstancias te sobrepasan y que necesitas ayuda profesional, una psicóloga te puede ayudar a afrontar esta nueva etapa de tu vida.

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