¿Las personas cambian?

 

Seguramente has escuchado en repetidas ocasiones frases como: “siempre he sido así”, “ya no voy a cambiar a estas alturas”. Una excusa recurrentemente utilizada por aquellas personas que en realidad quieren evitar el esfuerzo que implican cualquier proceso de cambio.

Podríamos definir la personalidad, como la forma en que una persona piensa, siente y se comporta de forma consistente. En definitiva, la manera de relacionarnos con nuestro entorno y con nosotros mismos.

Tendemos a pensar en la personalidad de la persona como algo estable en el tiempo, pero hoy en día sabemos que esto no es realmente así. La forma de ser de una persona, en realidad, está sujeta a una serie de cambios a lo largo de la vida.

Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Edimburgo ha constatado que la personalidad no es tan estable e inamovible como mucha gente piensa. Que la forma en la que cada una se relaciona con su entorno y la manera en la que actúa en su contexto varía, y mucho, con el paso del tiempo. En este estudio, se evaluó el cambio en 174 personas de diferentes variables a lo largo de 62 años. Los resultados mostraron que sus niveles de autoconfianza, de perseverancia, originalidad y deseos de aprender había cambiado mucho desde la primera evaluación realizada con 14 años. La conclusión que podemos extraer de este estudio y de otros similares realizados, es que la personalidad cambia, y mucho, con el paso de los años.

Por lo tanto, la personalidad y nuestra forma de ser no puede concebirse como un concepto fijo y rígido, sino como un proceso de cambio y evolución constante, siempre permeable a los acontecimientos que nos suceden, abierto a evolucionar y a generar cambios. Así, nuestra manera de ser no es en absoluto determinista e inamovible.

Devolviendo la responsabilidad de cambio a cada persona, y teniendo en cuenta que nuestra no es algo estable en el tiempo, lo importante es querer cambiar y estar dispuesta a realizar el esfuerzo que implica todo cambio.

Por lo tanto, la respuesta a la pregunta, ¿Las personas pueden cambiar?, sí, siempre que estén dispuestas a ello.