¿Qué les regalamos a los niños?

En el mundo actual estamos rodeados de costumbres y tradiciones que han perdido su original sentido para irse a un extremo mucho más consumista que romántico. La globalización ha hecho que transformemos las tradiciones e incluso las adoptemos como propias. Eso ha sucedido en gran medida con la Navidad. La acumulación de tradiciones asociadas con el hecho de regalar ha provocado una avalancha de compras que a menudo pueden ser más un apuro que una alegría. El amigo invisible, el Tió (en Cataluña), Papá Noel y los Reyes Magos puede ser demasiado, sobretodo para los más pequeños de la casa. Muchas familias no quieren perder ninguna de las costumbres y temen hacer diferencias entre familias ¿Pero es realmente malo escoger cuándo regalar? En realidad no. No tiene por qué haber problema en escoger la que para nosotros tenga más significado y transmitirlo dentro de la historia familiar.

Otro problema es la cantidad de regalos que los niños reciben. Varios estudios han demostrado que un exceso puede anestesiar a los niños, generarles falta de ilusión por estar demasiado satisfechos, incluso por encima de sus necesidades. A la hora de regalar hay aspectos más importantes que el dinero o el número. La mayoría de los niños se sentirán más satisfechos por compartir tiempo con sus padres y familiares: paseos, manualidades, hacer regalos para otros familiares, excursiones o cocina en familia. No debemos cometer el error de compensar a los niños con cosas materiales en lugar de con nuestro tiempo y atención.

En cuanto a los regalos que es recomendable recibir, yo no estoy de acuerdo en ser excesivamente rígidos. Pero sí que hay algunas pautas que deben limitar la cantidad:

– Algo que desee mucho, para alimentar la ilusión.

– Algo que pueda usar en lo cotidiano, para enseñarle a observar necesidades.

– Algo para leer o para aprender, que suponga un reto.

– Algo que considere que necesite, para que aprenda a priorizar.

Puede ser difícil controlar lo que harán el resto de familiares. Pero es importante transmitirles que los juguetes deben fomentar la creatividad y ser versátiles, para que puedan aprender cosas nuevas y no los dejen en un rincón después de darles dos usos. Un juguete bien diseñado puede ser más valorado que tres muy vistosos y comerciales.