Liberarte del deseo de tener la razón.

 

baixa

 

¿Cuántas veces al día te repites estas palabras o algunas de sus variantes?

Era yo quien tenía razón.

Eres tu quien se equivoca.

Si quieres vivir relajada, no te preocupes por tener o no la razón.En demasiadas ocasiones comprobamos cómo querer imponer nuestras razones y opiniones a los demás nos cuesta caro. El resultado de querer estar siempre en posesión de la verdad consume una gran cantidad de energía y tiempo que nos impide disfrutar de los demás y de la paz mental de saber que en el fondo todos tenemos nuestra propia lógica.

Las creencias.

Todo pensamiento consciente, repetido durante un tiempo, se convierte en nuestras opiniones, creencias, que pasan a conformar lo que llamamos identidad construida o ego. Si alguien agrede esas posesiones mentales, en realidad es como si lanzara un ataque personal, porque confundimos pensamiento e identidad. No parece sensato confundir lo que somos con lo que pensamos, pero esto no lo tienen tan claro quienes se aferran a sus creencias con desesperación.

Cuando una creencia nos domina, llegamos a pensar que todo el mundo piensa, o debería pensar, lo mismo. Pero hay opiniones para todos los gustos, la diversidad construye el mundo, y aunque parezca extraño, hay personas que creen cosas muy diferentes a las que nos parecen normales.

Saber escuchar.

El deseo de tener razón se puede neutralizar escuchando. Escuchar con interés a las personas, aunque lo que digan esté en contra de la propia opinión, es la prueba máxima de la empatía, el respeto y la aceptación. Escuchar a los demás les hace sentir valorados, entendidos, importantes. Tal vez eso sea todo lo que necesitan de verdad, y al conseguirlo podría ser que renunciaran a imponer sus opiniones y creencias.

Para finalizar, te invito a escoger una frase que puedas utilizar en vez de hablar de razón y de equivocación y practícala:

Gracias por decirme cómo ves las cosas.

¡Es interesante lo que dices…!

Gracias por ampliar mi horizonte.

Gracias por compartir tu opinión conmigo.