Los errores, nuestros aliados.

Vivimos en una sociedad donde los errores generalmente son vistos como un fenómeno a evitar, atrasos en nuestros cometidos, pérdidas de tiempo, o incluso una señal de poca adaptación o desempeño.

En nuestra cultura, es común una educación centrada en la mínima expresión o comisión de errores, el resultado de este fenómeno puede ser un exceso de perfeccionismo que podría producir en las personas que han interiorizado este mensaje sensación de inseguridad ante la realización de nuevas conductas o temor ante la toma de decisiones.

Las personas con un nivel elevado de autocrítica, pueden llegar a desarrollar miedo a cometer un error, la necesidad de evitarlos puede llegar a paralizarles y es entonces cuando puede surgir una dificultad para asumir riesgos.

Para muchas personas puede ser importante no cometer errores en público. El deseo de no equivocarnos y de no quedar en ridículo delante de los demás puede ser tan intenso que en algunos casos su desempeño se ve afectado.

Ante todas estas posturas de evitación, de excesivo perfeccionismo o autocrítica, es importante tener presente todo aquello positivo que podemos lograr a través de los errores:

  • Los errores forman parte del proceso de aprendizaje, mediante ellos nos acercamos cada vez más a la actuación adecuada
  • El error es un aviso que nos permite darnos cuenta de que tenemos que modificar algún aspecto de nuestra actuación.
  • Las personas que tienen miedo de cometer errores tienen problemas para aprender cosas nuevas o para cambiar.
  • No permitirnos cometer errores nos impide ser naturales o espontáneos. Estar muy pendientes de hacer siempre las cosas bien, nos impide afrontar con normalidad las relaciones sociales y la cotidianidad.
  • Algunas veces los errores cometidos en la vida pueden conducir a cambios radicales en la concepción del mundo y en el estilo de vida.
  • Contrariamente a lo que podríamos creer, cometer errores puede hacernos más agradables a los ojos los demás. En 1966 un grupo de psicólogos de la Universidad de Minnesota describió el efecto Pratfall, que definieron como un fenómeno psicológico por el cual el atractivo de una persona aumenta, si se trata de alguien considerado como competente, pero que de vez en cuando comete algún error.

Está claro que a ninguna persona le gusta cometer errores, pero podemos convertirlos en nuestros aliados si los tomamos como parte natural y previsible del aprendizaje, estamos en disposición de aprender de ellos correctamente y darnos cuenta que los errores forman parte esencial de la superación personal, sin sentirnos abrumado por la culpa y el arrepentimiento tras cometerlos, y analizando cómo poder aprender de ellos.

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