Los riesgos de dietas milagrosas para perder peso.

 

Ahora que llega el buen tiempo muchas personas se plantean realizar algún tipo de dieta para perder peso. Si las dietas no se hacen de manera adecuada, es decir, con supervisión profesional, pueden tener ciertos riesgos como veremos a continuación.

Por ejemplo, si la forma de hacer dieta es extrema, es decir, se restringe mucho la cantidad de comida, pueden surgir fuertes presiones fisiológicas para comer. Y si la dieta es “estricta”, es decir, si quien la mantiene tiene metas dietéticas demasiado restrictivas y mantiene una actitud perfeccionista para cumplirlas, la persona que la hace tenderá a oscilar entre la dieta y la sobreingesta de comida, cada una de las cuales promueve a la otra.

Según el psicólogo C. Fairburn, paradójicamente, la dieta parece desencadenar episodios de sobreingesta incluso en personas que no comen compulsivamente. Un amplio cuerpo de investigación de laboratorio ha identificado en las personas que hacen dieta el llamado efecto de contrarregulación: la tendencia de quienes hacen dieta a abandonarla y comer en exceso bajo una serie de circunstancias.

Uno de los principales efectos psicológicos de los regímenes estrictos es que la persona que los hace llega a estar preocupada en todo momento por la comida y la alimentación. Algunas se encuentran totalmente obsesionadas por el mismo tema que están intentando evitar, siendo incapaces de pensar en algo que no sea comer, encontrando dificultades para realizar las actividades diarias que requieren concentración como leer o conversar. Pensar en comer y en comidas está de forma permanente en sus mentes, sin que importe lo que están haciendo.

Además de los efectos psicológicos, la dieta puede tener efectos físicos importantes, por ejemplo, se ha observado que los ciclos continuos de pérdida y recuperación de peso, conocidos en ocasiones como dietas “yoyo” (las oscilaciones de peso en las personas que repetidamente inician y abandonan una dieta), pueden alterar la composición corporal y el metabolismo de tal forma que los intentos posteriores para perder peso resultan mucho más difíciles.

Además, la dieta provoca trastornos en ciertos mecanismos que controlan la ingesta. En la actualidad se sabe que la composición nutricional de la comida (particularmente el conjunto de carbohidratos, grasas y proteínas) tiene una importante influencia en los mecanismos que controlan el apetito. Por ejemplo, un efecto normal de comer carbohidratos es su potente y rápida supresión del hambre. Una persona que evita las comidas que tienen carbohidratos se está privando de un supresor natural del apetito.

Por lo tanto, si te estás planteando realizar alguna dieta, asesórate y busca orientación profesional antes de empezar a restringir tu dieta.