Más que palabras: la comunicación eficaz

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La comunicación tiene su raíz en el término latino “communis”, que significa “común”, que a su vez quiere decir” poner a la luz de todos”. A través de la comunicación, los seres humanos y los animales comparten información, haciendo del acto de comunicar una actividad esencial para la vida en sociedad.

El ser humano comunica con todo su cuerpo. Mediante cada uno de sus actos, gestos y palabras comunica constantemente, incluso cuando no dice nada. Todo es comunicación: actividad o inactividad, palabras o silencio. De hecho, somos emisores y receptores de información simultáneamente, ya que no se puede no comunicar.

Cuando nos comunicamos, lo hacemos a través de distintos lenguajes que se manifiestan simultáneamente:

  • La comunicación verbal: el lenguaje. Es una forma de comunicación exclusiva de los seres humanos y la más importante en las sociedades humanas.
  • la comunicación no verbal: el cuerpo y sus gestos. Se refiere a otras formas de comunicación que utilizan sistemas de signos no lingüísticos, como gestos, expresiones faciales, imágenes, etc.
  • La comunicación paraverbal: la voz y sus cualidades. El tono utilizado y la variación de mismo, la vocalización, la respiración y las pausas o silencios realizados.

Existe un aspecto muy importante cuando observamos los tres tipos de comunicación y es la lectura global de todas ellas, es decir el análisis de la congruencia de la comunicación que emitimos. Por congruencia, entendemos que los tres tipos de comunicación, la verbal, la no verbal y la paraverbal comuniquen en la misma dirección, el mismo mensaje y el mismo contenido.

Si por ejemplo queremos tranquilizar a alguien, será preferible emitir palabras relajantes, con un tono y una postura corporal congruente con la emoción que queremos transmitir. Si intentamos tranquilizar a alguien, utilizando un tono de voz elevado o moviéndonos rápidamente de un lado a otro, hablando deprisa y con una respiración entrecortada el resultado será que nuestro mensaje será poco congruente, y por lo tanto, la fuerza de lo que queremos transmitir ser verá debilitada.

Otro fenómeno a tener en cuenta en el proceso de comunicación es el de sincronización, que consiste en tratar de asemejarnos al modo de comunicar del otro: en su lenguaje, en su postura, en su movimiento y en el modo en el que utiliza la voz.

La sincronización es algo que ocurre de manera inconsciente cuando nos comunicamos con otro, pero podemos hacerla consciente para conectar de manera más eficaz con una persona o grupo.

Gran parte de los problemas cotidianos tienen su origen en la ausencia de comunicación o en una comunicación defectuosa. No obstante, es posible aprender a lo largo de nuestra vida habilidades de comunicación mediante un entrenamiento adecuado.

Para mejorar nuestra forma de comunicar, puede ser efectivo tomar conciencia de lo que comunicamos cuando nos ponemos frente a otros, del mensaje que reciben, conocer los diferentes tipos de comunicación, como nos desenvolvemos en cada uno de ellos y tener en cuenta aspectos como la utilización de la congruencia o la sincronización cuando nos comunicamos.