¡Vale por un masaje!

hace un tiempo que se incorporó en nuestro repertorio de actividades familiares , realizar un masaje con objetos.

Es sorprendente cómo dos niños de 6 y 11 años pueden estar 1 hora boca a bajo “jugando” a recibir un masaje.

Hoy , ha sido mi hijo pequeño que me ha dicho , “mama .¿ Por qué no preparas el comedor con luces y objetos y nos lo pones por espalda como tu sabes hacer? . Posteriormente ha ido por la casa para buscar diferentes “materiales” para la sesión.

Yo he preparado la sala, con velas, una manta , incienso, música.

Los objetos que al final hemos incorporado a la sesión han sido; diferentes peluches, un cojín, un pañuelo, una pluma de pavo real, unos calcetines, collares, piedras de diferente tamaño, un vibrador, un cuenco de metal , un palo de madera y alguna cosa más .

Mientras estaba acabando de preparar la actividad, mi hijo menor se ha ido a la cocina y de propia iniciativa y ha creado con un dibujo dos entradas “¡¡vale por un masaje¡¡

Cuando estaba en la puerta del comedor entregando su invitación, el mayor lo ha oído y ha querido incorporarse.

La música y la luz tenue nos han acompañaron en la velada. Y “jugábamos” masajeando lentamente con cada objeto por la espalda. Con la idea de percibir texturas, temperaturas, formas, peso. Si alguna de estas variables le molestaban o no era agradable tenían la consigna que lo hicieran explicito para dejar de utilizarlo o cambiar la forma de aplicación.

Cómo anécdota, el pequeño después de 40 minutos , comentó que ahora le apetecía ser él el que realizara los masajes. Cuando acabaron la dinámica además de percibirlos relajados, estaban contentos con lo que habían recibido y dado.

Pero hay más objetivos detrás de esta dinámica.

  • Conectar con la creatividad y curiosidad para buscar objetos que pueden tener la potencialidad de servir para hacer un masaje.
  • Mantener la atención e interés durante un periodo largo. viviendo el aquí y el ahora. Creando un momento de conciencia plena.
  • Que tengan estrategias y actividades que les trasmite tranquilidad.
  • Crear conexión entre las personas significativas.
  • Que construyan la creencia que el placer puede llegar con las caricias. Que todo el cuerpo es receptor de disfrutar.
  • Sentirse importantes por recibir la caricia, interés y el tiempo de su progenitor/a
  • Sentir el placer de recibir y de dar.
  • Que no están obligados a que les guste, y que pueden hacerlo explicito y solicitar que paren o que se cambien la forma de recibirlo.

Si tienes hijas o hijos (también extensible a parejas) esta actividad es muy recomendable. Te invito a probarla.