Máscaras

El pasado 3 de noviembre en un pueblo de la Costa Brava Catalana , Palau Saverdera, se celebró como ya es tradición desde hace unos años la fiesta de Halloween. Todo un pueblo pequeño se convierte durante una noche en un lugar divertidamente terrorífico. Muchas calles son espectacularmente decoradas con temáticas típicas de miedo; La fuente de los Espíritus; La casa de Frakesnstein; La muerte Mexicana; La casa del Terror; El Cau de las Brujas, La calle del Hombre Lobo y Zombies.

Es una noche en la que tanto los habitantes del pueblo como muchos turistas de una velada, pasean por las calles disfrazados con temáticas terroríficas. Caras pintadas, mascaras, disfraces eran los protagonistas de menores como de adult@s. Y además de reír , los infantes buscan entre las porterías, las casas y ventanas, personas que les regalen caramelos ante su presencia terrorífica.

Yo fui una de esos monstruos que paseaba por la tenebrosa noche. Y sentía lo que muchas veces se habla en terapia , en los pequeños círculos y en el vox populi; “cuando te pones una mascara , te quitas las mascaras”. Conductas que en tu ida a día no realizas como hablar con desconocidos, asustar a la primera persona que se te acerca, mirar fijamente al que tienes al lado, sonreír, chillar, bailar, jugar, eran de la conductas que se repetían entre los participantes.

 

Nos ponemos las capas del miedo, de la vergüenza, de la culpa , que nos impiden ser nosotr@s mism@s, años practicando escondernos en nuestra máscara hecha a medida tras años de practicarla.

Planteo la reflexión, de ¿cómo podrías utilizar este recurso a tu favor? , buscar momentos en los que nos sentimos nosotr@s mism@s (que te retiras la máscara) y centrarnos en qué variables diferentes aparecen para que nos demos el permiso a fluir. O imaginar que te pones la mascara por un día de la persona que te gustaría ser; ¿Qué dirías diferente?; ¿cómo te moverías?; ¿qué harías?….

Buscando por Internet he encontrado algunas poesías que utilizan el tema de la mascara:

 

 

 

 

 

Poesía de María Clara González

“Esta mañana fue difícil
colocarme la máscara

No lograba encajarla conmigo

Tal vez llegó el momento

de cambiarla”

http://nosotrossomosquiensomos.blogspot.com/2012/03/la-mascara-poesia.html

 

 

MIL CARAS

Muchas veces me veo fingiendo,
fingiendo ante la gente, ante la vida, ante mi.
Diciendo cosas que no pienso,
y pensando cosas que no siento,
recordando momentos que no han sucedido,
y deseando sueños que no necesito.
Engañándome con miedos que no tienen sentido,
y protegiéndome con escudas mentiras,
de todo aquello que me hace ser distinto.
Es como si quisiera no defraudar a nadie,
como si me impusiera caer bien a todo el mundo,
como si tuviera mil máscaras,
con las que dar a cada uno de lo suyo.
Hay veces en las que no me atrevo a decir no,
en las que tengo miedo a expresar lo que pienso,
en las que algo me impide mostrar,
todo lo que aquí dentro tengo.
Y me escudo tras una afirmación o una sonrisa,
tras un guiño o un ‘lo que tu digas’.
No me atrevo a expresar verdaderamente lo que siento,
me importa más lo que de mi digan,
que lo que yo les cuento,
me importa más ganarme por encima de todo su cariño,
que ser con orgullo yo mismo,
me importa más darles continuamente la razón,
que utilizar mi criterio aunque no me den su aprobación.
Finjo, finjo para no caer mal a la gente,
para ganarme de cada uno de ellos su respeto,
para tener la irreal ilusión de que me quieren,
para sentirme protegido en un mundo que no comprendo.
Finjo, y cada vez me siento más perdido,
más alejado de lo que verdaderamente quiero,
aunque tal vez ahí esté el principio de todo,
que no sé muy bien qué es lo que deseo,
que no sé muy bien como soy,
que no sé cuál es el camino ni a donde voy.

Alfredo Cuervo Barrero

 

 

Máscaras’ Mario Benedett

No me gustan las máscaras exóticas
Ni siquiera me gustan las más caras
Ni las máscaras sueltas ni las desprevenidas
Ni las amordazadas ni las escandalosas.

No me gustan ni nunca me gustaron
Ni las del carnaval ni la de los tribunos.
Ni las de la verbena ni las del santoral.
Ni las de la apariencia ni las de la retórica.

Me gusta la indefensa gente que da la cara
Y le ofrece al contiguo su mueca más sincera
Y llora con su pobre cansancio imaginario
Y mira con sus ojos de coraje o de miedo.

Me gustan los que sueñan sin careta
Y no tienen pudor de sus tiernas arrugas
Y si en la noche miran/ miran con todo el cuerpo
Y cuando besan/besan con sus labios de siempre.

Las máscaras no sirven como segundo rostro
No sudan/no se azoran/jamás se ruborizan
Sus mejillas no ostentan lágrimas de entusiasmo
Y el mentón no les tiembla de soberbia o de olvido
¿quién puede enamorarse de una faz delegada?

No hay piel falsa que supla la piel de la lascivia
Las máscaras alegres no curan la tristeza
No me gustan las máscaras, he dicho.
***

Mario Benedetti. Escritor y poeta uruguayo, integrante de la Generación del 45
(14 de septiembre de 1920 – 17 de mayo de 2009)

‘Máscaras’ Mario Benedetti