Mutilados por Procusto

Procusto, según una leyenda griega, era un posadero con bastante malicia. Se dedicaba a martirizar a los pobres huéspedes que se acercaban a su posada. Primero les dejaba entrar y les daba una cama y después, mientras dormían, les ataba al lecho. Si el infeliz se salía de la cama le cortaba los miembros que sobresalían. Si no llegaba, los estiraba con sogas para que ocuparan toda la cama. Por si éste no fuera suficiente acto de maldad, tenía dos tipos de camas, una muy larga y otra muy corta, por lo que era imposible que nadie pudiera adaptarse a las medidas del mueble.

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En la vida se aplica el procurismo para definir el miedo a ser superado por otros, a que la valía de las ideas de otros pueda poner en evidencia las propias carencias y penalizarlos de alguna manera por ello. Se utiliza esta palabra en el ámbito laboral, en el científico y también como idea filosófica. Básicamente consiste en uniformar a las personas para que se adapten al entorno, los objetos o las circunstancias y no al revés (que sería la ergonomía) Recordemos que la flexibilidad y la experimentación son la base para la evolución y el aprendizaje.

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¿Puede que seamos tratados injustamente por este motivo? Si cuando tenemos algún tipo de relación personal siempre sentimos que no cumplimos con el plan o las expectativas, que nuestras ideas o muestras de creatividad son atajadas sin miramientos o despreciadas, acogidas con sarcasmo, ridiculizadas o ninguneadas, podemos estar siendo víctimas del procurismo. En fin, no es más que una expresión de la falta de autoestima tanto del que la padece como del que se comporta así. Ambas son producto del miedo y son el fin de cualquier relación personal y laboral.

El procurismo en cualquier forma es nefasto y conviene poder reconocerlo y manejarlo en nuestra vida. Puede ser la base para el burningout laboral y matar una relación personal, ya que impide la evolución y renovación de las personas, adormecen su creatividad y genera un sentimiento de poca valía o incluso depresión (no sirvo para esto, soy tonto, no tengo buenas ideas, él/ella es el que sabe, etc.) Si crees que puedes ser víctima de algún Procusto moderno puede que una terapia pueda ayudarte a manejar tus recursos de manera que no llegue a mutilarte emocionalmente.