Las etiquetas para la ropa

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Hay frases que si al decirlas las “escucháramos” quizá diríamos otras cosas.

 

Eres inútil
Soy impotente
eres anorgasmica
Soy patoso
Eres un desordenado
Eres malo

 

 

¿Sigo? No es necesario. Esta lista podría ser interminable

Lanzamos etiquetas con la misma facilidad que escribimos la lista de la compra. Sin ser consciente que tanto nosotros como el oyente se puede creer esta frase y darla como valida. Esto provocará que la persona se lo crea, no haga nada diferente.

Las palabras son poderosas:
Hace mucho tiempo que me di cuenta del poder de la palabra.
Los padres en muchas ocasiones utilizan estas “mortales expresiones”. ¿el motivo?
Quizá hay varios; por un lado para intentar conseguir que su hijo reaccione. “Eres un desordenado. Arregla tu habitación”. A veces cuando están enfadados, o frustrados “eres tonto”. Otras veces puede ser para alagar una acción, o actitud del hijo “es muy inteligente”; “es fuerte”; para economizar en el lenguaje, en vez de decir “hoy estás tardando más en hacer los ejercicios, se dice “eres un vago”; Nuestros ojos ven conductas (por ejemplo un niño chillando, o pegando….) y en vez de describir lo que vemos, o cómo nos sentimos ante esto (que sería lo ideal) le atribuimos una motivación, o un juicio “eres un chillón, eres agresivo, eres malo”….

Ahora no se me ocurren más motivos, pero en todos pasa exactamente la misma consecuencia. Si tenemos en cuenta que los niños son LITERALES, se creen esta desafortunada afirmación y lo convierten en su identificación. Y su esencia especial, única queda cubierta con capas.

 

 

Eva Aguilar

psicologa sanitaria

psicoterapeuta individual, parejas y sexual