NI ESTO NI LO OTRO, NO HACE NADA

jovenes ni-niCon frecuencia escuchamos la frase ‘la gente de hoy en día no se esfuerza ni lucha por nada’. Vivimos en un ambiente en el que da la sensación de que la motivación brilla por su ausencia, que es difícil conseguir interesarnos por algunos temas. Es una queja que se oye especialmente en referencia a la gente joven, que parece que no quiere crecer, que no tiene visión de futuro.

Las quejas de los padres son constantes y a veces las soluciones educativas, las normas, los premios, todas aquellas cosas clásicas ya no nos sirven para cambiar su conducta. Hace tiempo que cuando escucho sobre este tema me hago buscar los motivos un poco más allá de las explicaciones clásicas (es un vago, es poco inteligente, tiene mucho morro, es de poca sangre) que culpabiliza al ‘desmotivado’, y dirigirlo hacia aquellos que en teoría queremos ‘mejorar’ su vida.

embarazoA menudo nos vemos empujando y creyendo alentar a otra persona desde las palabras y no desde los hechos. Cuantas personas piden a sus hijos que se atrevan y se lancen cuando ellos han tenido miedo y no lo han hecho; les exigen que crezcan y maduren cuando ellos a menudo tienen problemas emocionales y les cuesta dirigir su vida; no comprenden que no se busquen un trabajo, pareja e hijos cuando ellos mismos han creado una vida que hace aguas. Con mucha frecuencia los adultos no nos hacemos cargo de nuestros propios sentimientos y les pedimos a los niños y los jóvenes que lo hagan sin poder contar con nuestra ayuda, por intuición o por ciencia infusa ¿Cómo vamos a pedirles crecer cuando ven que ‘ser mayor’ es frustración, renuncia, rutina, problemas…?

Es bien cierto que crecer es ser capaz de asumir responsabilidades y afrontar los problemas por uno mismo. Pero no debemos olvidar de que la esperanza en la recompensa es imprescindible para vivir y que educar también es transmitir que la vida es bonita y merece la pena vivir ¿Somos capaces de convertir los problemas en retos, los fracasos en aprendizajes y los rechazos en refuerzo de la dignidad? ¿Podemos hacernos cargo de nuestras necesidades y de lo que sentimos respecto a nuestra vida? ¿Tenemos un proyecto de vida y somos arquitectos activos de ella? La vida parece empujarnos hacia delante, pero a menudo debemos forzarnos a reflexionar y comprobar que ejemplo somos para aquellos que nos suceden.