¿Y si no me funciona la terapia?

¿Por qué a veces no conseguimos la deseada ‘cura’? A menudo intentamos hacer terapia para solucionar un problema y pensamos que no está funcionando como debería o no nos está ayudando en la medida que nos gustaría.

Cada terapia es diferente, por lo que analizar los motivos pude no amoldarse a todos los casos. Pero sí sabemos que muchas veces las personas creen que será sencillo y no tendrán que esforzarse, o tienen limitados los recursos que piensan usar y pueden resistirse al cambio. En algunos casos, puede que el diagnóstico no esté ajustado. El caso es que sabemos que algunas personas abandonan el tratamiento sin obtener mejorías que les resulten suficientes.

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Antes de abandonar la idea de hacer terapia, hay algunos puntos que vale la pena considerar sobre el proceso que hemos vivido y quizá pensar en buscar otro profesional.

  • Adecuados recursos psicológicos: ¿sientes que has entrenado aquellas partes de ti que necesitaba el tratamiento? Puede que la ‘solución’ aportada sea correcta, pero necesitemos que el terapeuta nos ayude a buscar el puente entre lo que nos convendría hacer y lo que sabemos hacer. Podemos hacérselo explícito – quiero pero no sé.
  • Implicación y esfuerzo del paciente: la psicología no es una terapia pasiva, con la implicación del terapeuta y su trabajo no es suficiente ¿Nos podemos plantear si hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos? ¿Hemos seguido el hilo de lo que el terapeuta nos ha ido aconsejando? Puede que las sugerencias requieran de tiempo y de replantearse ideas largamente arraigadas ¿Tenemos motivación suficiente para cambiar?
  • Entorno favorecedor del problema: si estamos rodeados de personas que mantienen nuestras conductas problema (por ejemplo beber alcohol en exceso) o nuestras ideas (por ejemplo la vida es dura y no se puede hacer nada) quizá nos resulte mucho más difícil implicarnos en nuestro proceso y cambiar.
  • Falta de feeling en la relación terapéutica: puede no ser un problema del profesional ni del paciente, a veces la comunicación no fluye o hay falta de entendimiento. Puede que como paciente no desarrollemos la confianza necesaria para hacer un buen proceso.

¿Has sentido algunas de estas cosas? Merece la pena que lo consideres y pruebes con otro profesional. Hay diversos tipos de terapia y de terapeutas, puedes encontrar alguna que se ajuste mejor a ti.

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