Gracias, Pablo Ráez!

Ayer, Sábado 25 de Febrero, nos llegaba una triste noticia, Pablo Raéz, uno de los ejemplos de superación y amor por la vida, fallecía ayer con tan solo 20 años, tras dos años de intensa lucha contra la leucemia. La misma enfermedad que se lo llevó ayer, fue al mismo tiempo una oportunidad que la vida le dio para despertar, lección que superó con matrícula de honor. Con sus 20 años ha conseguido concienciar a millones de personas en todo el mundo del valor de la vida, y además incrementar de forma asombrosa el número de donantes de médula, plaquetas y sangre (la donación de médula creció un 1300% en Málaga).

¿De dónde sacaba esa fuerza para luchar? Precisamente las ganas de vivir de Pablo fueron el resultado del proceso de afrontar el miedo al “qué pasará”, superar el temor a no saber cuánto tiempo le quedaba. “Mi filosofía de vida es un carpe Diem diario”. El miedo dejó de existir para él porque, parafraseando a Spinoza en una de sus apariciones en los medios, “los miedos son preguntas no resueltas. ¿Miedo a qué? ¿A morirse? ¿Cómo puedes tener miedo a morir si eso forma parte de la vida? Sin muerte no hay vida y sin vida no hay muerte?” El creía que su muerte iba a ser algo bonito para él. Se sentía satisfecho con su vida, y así se fue, en paz, como se merecía.

¿Cuál era su secreto? Como explicaba en sus entrevistas “En el momento en el que ves el abismo tan de cerca no te queda otra que abrazarlo e integrarlo como parte de la vida”. “También me ayudó el hecho de tener que aprender a estar conmigo mismo, debido a los periodos de aislamiento en el hospital, a las semanas que pasó sin visión por los efectos secundarios del tratamiento”.

Gracias Pablo, seguirás siempre viviendo en el recuerdo de todas aquellas personas que te seguían, a quienes conseguiste llegar por tu actitud y coraje. Tu ejemplo continuará por mucho tiempo llenando de vida a mucha gente. Los grandes nunca mueren en el recuerdo.