Pedir indirectamente es frustración asegurada

 

Si no pides directamente te puedes encontrar mucha frustración en tu vida.

Un aspecto muy común que se da en una relación de pareja (en otras también aparece) es creer que el otro miembro de la relación por el simple hecho de quererte tendría que saber qué necesitas o deseas sin hacer una demanda explicita. Muchas veces o no se hace o se realiza de forma implícita. Con la frustración e incordio de resultado.
Un ejemplo que explico a terapia: Imagina que hay una pareja en un coche. El hombre está conduciendo y la mujer está de copiloto. La chica está cansada y hace rato que están en el vehículo. Empieza a pensar “ostras. Franc tendría que parar ya. Tendría que saber que ya llevamos mucho rato y que estoy cansada. Son las 6 de la tarde y él sabe que a esta hora yo necesito un café con leche. Veo una cafetería, a ver si paramos….” –
La pareja pasa de largo la cafetería. Y Ella vuelve a pensar -“¡qué rabia!. ¿Cómo es que no hemos parado? Siempre va a su bola. NO me tiene en cuenta. ¡¡Vaya!!. Ahora veo otro bar. Ahora le diré que quiero parar”: -Franc, Quieres un café?-
Y él tranquilamente contesta; – ¡No!-

Ella en silencio se pone roja y vuelve a pensar; “Qué egoísta. Siempre hacemos lo que él quiere. NO me tiene en cuenta. Sólo piensa en él mismo”….
La historia podría continuar con él preguntándole a ella si le pasa algo y ella quizás contestar con los dientes apretados -No me pasa nada!- (entonces él podría continuar conduciendo pensando que no pasa nada. O sorprendido porque la ve enfadada pero no tiene ni idea de cuál es el motivo). O ella decirle “!Tendrías que saberlo¡”, o también podría a partir de este momento empezar una discusión donde ella lo acusara de egoísta y otras cosas, y él a ella de flipada o cosas similares .
Pero, hagamos una parada de reflexión: ante una pregunta cerrada “¿quieres un café?” , sólo se pueden realizar dos respuestas: “Sí, quiero un café” o “no quiero un café”. Por lo tanto, la respuesta del hombre era gramaticalmente coherente. No aparece en ningún momento la necesidad de ella. Sino un deseo qué él entendiera con esta pregunta la indirecta que ella sí que necesitaba parar y hacer un café o fuera educado y le preguntes automáticamente “¿Y tú, que quieres uno?”. Parece muy “romántico” (para no decir fantasioso o mágico) que la pareja pueda adivinar las necesidades y deseos del otro, pero no es realista. Cada persona tiene que ser responsable de pedir y hacer lo posible para que las otras personas sepan qué quiere o necesita sin que quede duda, de una forma directa.
Esto es mucho más común en el colectivo femenino. Que ha crecido sin haber aprendido esta regla; tienes derecho y la obligación de ser claro con el que quieres y necesitas. Otra hipótesis que hay detrás de pedir de forma indirecto es la falsa fantasía que así no sientes el rechazo o negación del otro hacia tu persona de una forma tan clara (no suena igual escuchar un NO detrás de la frase “Quiero un café!, quiero parar” que si lo oye ante la pregunta “¿quieres un café?”). Pero independientemente de la causa que lo provoca, podemos decir que la consecuencia es la misma: La frustración, decepción, rabia, tristeza, discusión…..

 

La próxima vez que quieras un café. ¡¡Ya sabes!! Pídelo directamente. Quizá te ahorres muchos problemas y te tomes un café.

 

 

Eva Aguilar

Psicologa sanitaria, psicoterapueta , terapeuta sexual y de pareja