Clavar un clavo

Hay una diferencia entre pelear y discutir.

Cuando se discute, los dos miembros saben y tiene claro que se puede tener opiniones diferentes, valores no iguales, pero se respetan.

La pelea, es una lucha por tener el poder o para protegerse (del miedo o de la vergüenza). Hay una gran activación emocional.

Las personas odian rendirse, por lo que utilizan todas las estrategias que saben o que tienen, para poder ganar, se activa el cerebro mamífero (desactivándose el cerebro homínido). Se utilizan” recursos” de tipo; chillar, insultar, menospreciar, ridiculizar, recordar experiencias pasadas, comparar con otras personas o familiares, utilizar palabras genéricas y absolutistas (siempre, nunca, todos, nada…), tirar o romper objetos, incluso pegar.

No importa quién gane en la pelea. Automáticamente la pareja ha perdido. Cuando una pareja se pelea es como una guerra, donde cada uno intenta ganar (o no perder) , y el otro se convierte en el enemigo. Castigar y (ganar en una pelea ) al ser amado puede hacer que seamos más poderosos pero no más valiosos, ni más felices.

Otro aspecto a tener en cuenta son los “recursos” que se utilizan para pelear (o entrar en combate), suelen ser de nivel “destructivo”, insultos, menosprecios, silencios, chillar… Nuestra parte crítica, racional está desactivada, el control de nuestro cerebro lo coge el cerebro animal y reptiliano , esto hace que a la otra persona la vivas como una enemiga, por lo que quieres herirla (metafóricamente) . Una herida que se le quiere provocar al otro. Cuando una persona está en modo animal , no se puede razonar con ella. Sólo cuando se ha calmado o le han ayudado a ello.

Metafóricamente es como clavar un clavo a un trozo de madera con un dibujo. Esta acción es más fácil que intentar sacarlo. Y posteriormente Supone un trabajo de reparación donde es mayor el nivel energético y aun así pueden quedar heridas o cicatrices.

Esta dinámica la llevamos a término en terapia y en talleres. Cada persona dibuja lo que le apetece en una de los lados del trozo de madera. Posteriormente, por turnos cada miembro clava 3 clavos en el dibujo de la otra persona. Más tarde se les propone que saquen los clavos clavados. Todas las personas repiten el mismo comentario; que les cuesta mucho más retirar el clavo que clavarlo. Y cuando esto se consigue se les hace llevar la atención al agujero que queda en la madera.

Eva Aguilar

Psicóloga general sanitaria, psicoterapeuta y terapeuta sexual