Pensar en positivo

descarga (1)“Un hombre llevaba muchas horas viajando a pie, y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquel era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama.
El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría que le dieran un masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una joven que comenzó a procurarle un reconfortante masaje. Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él unos suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento: “¡Mira que si ahora un tigre me atacase!” Apareció un tigre y lo devoró.”

armatucoso-esperar-que-la-vida-te-trate-bien-por-buena-persona-2070429Un árbol de los deseos puede estar en cualquier lugar. Y no lo digo desde el punto de vista de algo mágico sino como la posibilidad de cambiar el ritmo que toman las cosas en tu vida. En general dedicamos demasiado tiempo a lamentar todo aquello que no tenemos sin darnos cuenta de que así dirigimos nuestra mente precisamente hacia aquello que no deseamos. Recordemos que el cerebro no entiendo el ‘no’, así que se puede decir que acepta como posible todo aquello que imaginamos y nos encamina a conseguirlo. La fuerza de la mente no es un poder extrasensorial que tienen algunas personas. No es más que la capacidad que todos tenemos para positivizar nuestra vida, ¿valdría ser capaz de buscar el lado bueno de las cosas? Pero no hablo de maquillar la realidad. No hay nada peor que mentirse a uno mismo. Hablo de responsabilizarse de los errores y aprender a mejorar el ‘plan’ para la próxima vez. Consiste en aceptar la tristeza y la rabia como un proceso natural para reflexionar sobre cuál es el mejor movimiento que podemos hacer ahora, en el presente dadas las circunstancias.
Es una falacia creer que porque algo ha salido mal no se puede corregir el rumbo. Confiar en nuestra propia capacidad de aprendizaje, en nuestro camino de vida, debe ser un motivo para continuar. Y por supuesto no basta con creer en el concepto de ‘justicia’ (a la gente buena le pasan cosas buenas) porque no es así. La vida será injusta muchas veces, pero no es un castigo, es un obstáculo, un reto que nos da la oportunidad de volver a intentarlo.