¿Perder o aceptar?

AprenderHoy quiero compartir con vosotros un tema recurrente que me encuentro hablando en terapia. Un tema que últimamente aparece con más frecuencia o quizá a mí me llama la atención. Unas palabras sencillas y corrientes que, en muchas situaciones, según como las entendemos, pueden facilitar o dificultar nuestra vida. Hablo de los términos ganar y perder, como si la vida fuera una guerra blanca o negra. Sobre este tema hablaba con una paciente que ha hecho un increíble trabajo. Generosamente me ha mandado un vídeo que quería compartir con vosotros y que resume de la forma más divertida y simple la diferencia entre aceptar y rendirse.

 

Para mí esa sí es una diferencia real de cómo afrontar una situación difícil. Muchas personas se enzarzan en su vida en luchas agotadoras en las que la cuestión es que ‘no se quieren rendir’. Ya muchas veces no recuerdan por qué luchan o que es lo que esperan si lo consiguen. Es una ciega huida hacia delante en la que muchas veces se dejan su vida y su energía para no ser ‘un perdedor’. No se paran a analizar los verdaderos costes de mantenerse en su postura, por ejemplo, un pulso con un compañero de trabajo, una pareja que no funciona, una amistad que no nos aporta nada, un familiar que nos absorbe sin dar nada a cambio, etc. Pensamos que al final venceremos, que hay que resistir y con eso todo cambiará. La mayoría de las veces es una ilusión.

Acepta.-Dalai-Lama-1024x682Hay personas que no pueden mirarse cara a cara con la frustración, con que es cierto: muchas cosas no se pueden. Y punto. Repartirse la culpa es una tarea que nos entretiene del tema principal y más importante que quién hizo qué: no pudo ser. Ya está, déjalo ir. Hay otros caminos esperando en los que construir cosas nuevas que tienen más posibilidades de funcionar. O por lo menos, que requieren de verdadera energía positiva y creadora, no te consume y te agota. No hay ninguna resignación en conocerse y aceptarse, para algunas cosas sirvo y otras las puedo disfrutar. No tienes por qué perder. De momento esa lucha sí te hace perder tus ganas de hacer cosas, de probar novedades y en general de vivir.

dejar-irPara todos es difícil reconocer nuestros límites, pero eso no los hace desaparecer. Es muy bueno desear y tener proyectos, pero evaluarlos y desecharlos cuando no funcionan es un verdadero talento. Aprovecha tus recursos para cosas que sí te ayuden a crecer, y si ves que la limitación está en tu capacidad de renunciar no dudes en consultar. Aprender a soltar también es una habilidad que se puede trabajar.