Platón y la toma de decisiones

 

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Te cuesta tomar decisiones? Una vez tomadas, sueles tener una sensación de incomodidad, culpa, arrepentimiento o insatisfacción? A veces, te parece de estar escindido en dos? Crees que no avanzas en tus objetivos vitales y no sabes porqué?

La antigua filosofía occidental nos viene en ayuda sobre estos temas gracias al cuento de Platón y el aforisma de Terencio que os presento hoy.

En Fedro, Platón describe el alma humana a través del cuento del carro alado.

Se trata de una metáfora muy efectiva para explicar los conflictos internos que a veces nos bloquean e impiden avanzar o nos hacen vivir nuestras decisiones con sufrimiento.

Según Platón, el alma tiene una naturaleza tripartida, y se la puede representar por el conjunto de un carro tirado por dos caballos alados y guiados por un auriga. La explicación de la metáfora por parte del famoso filósofo es la siguiente: el auriga sería “la razón”, mientras que los dos caballos representarían las fuerzas contrapuestas que impiden al carro avanzar armoniosamentebilancia. Por un lado estaría el caballo “malo”, impersonificación de los instintos, deseos y pasiones materiales y sensuales, y por el otro el caballo “bueno” que quiere avanzar hacia objetivos de superación personal, comprensión filosófica de la vida y conocimiento superior.

Para que el carro avance es indispensable que los dos caballos colaboren entre sì y con el auriga, es necesario que los dos encuentren una dirección y un ritmo en común.

Tomar prestado este mito de Platón nos ayuda a hacer una reflexión sobre la necesidad de prestar atención y reconocer todos los niveles de necesidad que tenemos en cuanto seres humanos. Desde al psicología, decidimos no categorizar como “buena” o “mala” ninguno de ellos. Al contrario, buscamos la expresión y desarrollo de todos. Esconder o minimizar aquellas necesidades que se suelen consideran básicas en nombre de una supuesta racionalidad o superioridad no nos ayudarà a seguir nuestro camino con armonía y plenitud. A la vez, quedarnos apegados a las solas necesidades primarias nos hará perder la oportunidad de crecer como personas y avanzar hacia el camino de un mejor conocimiento de nosotros mismos, los demás y el sentido de la vida.

Para seguir inspirandonos por las reflexiones de los filósofos antiguos, cierro con una preciosa frase de Terencio que dice: “Hombre soy; nada humano me es ajeno”.

Creo que se trata de una frase muy inspiradora, que nos recuerda que todo lo que es parte del ser humano en cuanto tal es valioso y merece ser reconocido y atendido.