Problemas con la educación: un dictador en pañales

“El Síndrome del emperador es fundamentalmente un problema de educación en una sociedad donde la autoridad está devaluada” Javier Urra

Puede afectar a chicos y chicas entre 9 y 17 años, a menudo sin una causa aparente. Vienen de familias sin problemas y pueden ocupar cualquier puesto entre los hijos. Se muestran tiranos, agresivos, faltos de sensibilidad hacia los demás y jamás se sienten responsables de nada a su alrededor, parece que todo en el mundo les pertenece o tienen derecho a todo. Un ejemplo caricaturizado es el de Joffrey Baratheon, el personaje de Juego de Tronos: para él no existe el no, nadie puede tener autoridad sobre él.

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¿Qué les sucede a estos niños? Les cuesta adaptarse a los entornos, hacer amigos y tener éxito en su formación ¿Es culpa de quien los educa? A menudo tienen este comportamientos mucho más acentuado hacia la madre, que a menudo no ha podido localizar cuando el cariño y el cuidado ha pasado a permisividad y, llegado a cierto a momento, tiene vergüenza de reconocer lo que está sucediendo ¿Es suya entonces la culpa? Educar no es fácil, la tarea de ser padres es muy delicada. Pero no sólo es responsabilidad de los padres. Dado que el fenómeno es frecuente, quizá deberíamos plantearnos que valores estamos transmitiendo a nuestros pequeños, como nos dice Javier Urra.

¿Qué podemos hacer? Evidentemente es difícil ir contra corriente, pero cada uno de nosotros puede poner un ladrillo para mejorar el futuro que construimos. Algunas pautas que pueden ser útiles y básicas serían:

  • No temas decir que no. Desde que son pequeños los niños deben aprender a frustrarse y saber dónde están los límites. Negarles cosas con buen criterio no les ‘traumatiza’, no les daña.
  • Habla con ellos y explícales todo de manera sencilla y sincera. Los niños pueden entender bastante bien casi cualquier cosa si se tiene paciencia y cariño.
  • Ayúdales a reconocer sus sentimientos y respétalos. Pero eso no significa consentirles todo por ‘pena’. Se puede consolar sin ceder.
  • Escúchale y dale importancia a que exprese su opinión, pero no cedas a su criterio si no tiene razón. Si se equivoca o sobrepasa no pasa nada por corregirle y ayudarle a arreglarlo, necesita aprender.
  • Preocúpate por lo que piensa y qué opinión tiene sobre las cosas, qué hay en su mente. La educación también es diálogo y capacidad crítica. Tiene que aprender a discutir y conversar sin sentirse atacado y a defenderse sin violencia.cosas-no-decir-ninos-revista-padres

A menudo disponemos de poco tiempo para pasar con los niños y eso puede generar culpa que lleve a ser excesivamente permisivo con sus rabietas y caprichos. Piensa que ellos agradecerán más una buena educación que una pila de ‘cosas’. Y si ves que se te hace muy cuesta arriba, no dudes en consultar. Por fortuna las relaciones humanas se pueden arreglar.