¿Qué es asertividad?

 

 

La asertividad es un parte esencial de las habilidades sociales y está muy relacionada con la autoestima, concepto que he desarrollado en los últimos artículos.

Podemos definirla como una actitud de autoafirmación y defensa de nuestros derechos personales, sin dejarnos manipular y sin manipular a los demás.

La asertividad incluye la expresión de nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, de una forma adecuada, respetando, al mismo tiempo, a los demás.

La persona asertiva elige por ella misma, protege sus propios derechos y respeta los derechos de los otros, consigue sus objetivos sin herir a los demás, es expresiva socialmente y emocionalmente, se siente bien con ella misma y tiene confianza en sí misma. El objetivo de la conducta asertiva no es conseguir lo que el sujeto quiere, sino comunicarlo de forma clara y directa.

Conductas no asertivas: la inhibición y la agresividad.

La inhibición.

Implica la violación de los propios derechos al no ser capaz de expresar honestamente sentimientos, pensamientos y opiniones y, por consiguiente, permitiendo a los demás que violen nuestros sentimientos, o expresando los pensamientos y sentimientos propios de una manera autoderrotista, con disculpas, con falta de confianza, de tal modo que los demás puedan fácilmente no hacer caso.

Hay algunas personas que no defienden sus derechos, a fin de no deteriorar las relaciones con la/s otra/s persona/s y adoptan conductas de sumisión esperando que la otra persona capte sus necesidades, deseos y objetivos.

A menudo el objetivo de la conducta inhibida es apaciguar a los demás y evitar conflictos. Es preciso aprender que, aunque en determinadas ocasiones hay que «perder» y ceder en nuestros derechos con el objetivo que no se deteriore la relación con la otra persona, ésta no puede ser la forma habitual de funcionar.

La agresividad.

Implica la defensa de los derechos personales y la expresión de los pensamientos, sentimientos y opiniones de una manera tal que a menudo es deshonesta, normalmente inapropiada, y siempre viola los derechos de la otra persona. La persona agresiva viola los derechos de los otros, se mete en las elecciones de los demás, es beligerante, humilla y desprecia a los otros, es explosiva, impredeciblemente hostil y autoritaria.

Conclusión.

la asertividad es una habilidad social, y por lo tanto es entrenable y optimizable. Si has detectado que a menudo actúas de manera inhibida o agresiva, se puede trabajar para mejorar y promover el aumento de conductas y actitud asertivas. ¿Te animas?