¿QUÉ HAY DEL SíNDROME POSVACACIONAL?

Woman covered with sticky notes

Volvemos al cole y con nosotros vuelven los tópicos. Y es que a pesar de que el año empieza en enero, todos mantenemos un poco esa sensación de que este mes es un ‘nuevo comienzo de año’ en un sentido u otro. En general, es positivo poder pararse en momentos a recapitular y reflexionar en nuestras vidas: donde estoy, donde quiero estar, cuanto he avanzado, qué me falta… y a menudo las reflexiones pueden ir acompañadas de una sensación de esfuerzo no tan agradable. Ese esfuerzo, esa sensación de ‘volver de nuevo’ es un aspecto que en los últimos años está tomando una etiqueta que yo considero que hay que tomar con cuidado. Se habla mucho del síndrome posvacacional, y a cuenta de él, ha escrito Javier Ricou un artículo en La Vanguardia que quería compartir a aquí.

http://www.lavanguardia.com/vida/20150902/54435066858/sindrome-posvacacional-no-existe.html

creative-brainConsidero que merece la pena revisar algunos aspectos. Sobre todo porque como han comentado los expertos a los que ha entrevistado en periodista, es alarmante convertir en patología un proceso natural, natural en términos de humano y lógico. Tiene mucho sentido que una mayoría de personas sientan algún grado de melancolía al volver a su rutina diaria, porque supone una limitación a las apetencias que libremente nos surgen en vacaciones. También porque las vacaciones se han preparado con ilusión durante tiempo y, una vez se cumple el proyecto, lo normal es que sintamos tristeza de alguna manera. Todas estas sensaciones en diferentes grados de frustración, sólo nos indican que toca adaptarse a nuevas circunstancias, hecho que es indiferenciable de la vida. Vivir es adaptarse una vez y otra a las circunstancias, por lo tanto, podemos confiar en nuestra capacidad para volver a nuestro ritmo pasado un pequeño momento de adaptación que puede variar entre personas. No por tener estos sentimientos estamos enfermos, no existe el estado de relajación y euforia infinita. Lo importante es procurar centrarnos en pequeños proyectos de cara a la siguiente etapa del año y recordar reincorporar las rutinas que nos gustan (deporte, lectura, amistades, etc.) que nos recuerden nuestra isla de paz de nuevo en casa. No hay que renunciar a un espacio de cuidado personal nunca. Organiza tu agenda para que siempre haya ratos para ti, especialmente de vuelta a casa.

¿Cuándo me debo preocupar? Cuando las vacaciones han sido una isla maravillosa en la que descansar de una decisión que ahora se nos hace pesada. ‘Ya lo pensaré después del verano’. Pues bien, ya es el momento. El problema no es volver, sino qué hemos dejado bajo la alfombra. Consultar con un experto es adecuado cuando ves que esa decisión no la puedes tomar por el motivo que sea. Te puede ayudar a aclarar tus ideas y planificar tu ‘invierno’ y el futuro con más ilusión y fuerza.