¿ Quieres gustar a todo el mundo ?

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Oscar Wilde dijo: “no conozco la clave del éxito, pero sí la del fracaso; querer gustar todo el mundo”.

Querer gustar a todo el mundo, de entrada, parece que nos aporta seguridad, confianza y la tan famosa popularidad que a veces nos importa tanto, pero por desgracia, querer gustar a todo el mundo no solo te centra en el otro y en sus necesidades sino que te quita poder de decisión y capacidad de acción. Cuando me posiciono en el paradigma “quiero gustar a todo el mundo” pierdo fuerza y me alejo de mis objetivos, mis propósitos y de mi persona. Me olvido de mi, de quien soy yo, para centrarme en la realidad y en los deseos del otro.

¿Has pensado cuanto tiempo pierdes averiguando cómo puedes gustar al otro? ¿Cuánto tiempo dedicas a saber qué piensa el otro de ti o si le gustas o no? ¿En qué / quien puedes invertir ese tiempo?

Gustarse a uno mismo nos permite ganar seguridad, confianza y capacidad para seguir mejorando aquello que no nos gusta. Solo así podemos gustar a los demás.

Un proceso de Coaching te permite cambiar el paradigma de “gustar a todo el mundo” a “gustarme a mi para poder gustar”.

¿Te apuntas?