¿Quieres tener el control?

control ¿Cuántas veces piensas o sientes que una situación se te va de las manos o no la controlas? O, ¿cuantas otras has pensado: mi jefe me controla, mi vecina me está controlando, mi madre no hace más que controlarme? Todos queremos tener el control ¡¡

Vivimos sometidos “al control” y parece que si no lo tenemos todo controlado no estamos haciendo las cosas bien. Pero, pasado un tiempo este control “nos descontrola” y cuando nos descontrolamos entramos en “crisis” porque no sabemos gestionar la supuesta falta de control, y así rodamos y rodamos sobre el control como un hámster sobre su ruedecita sin poder salir de ella.

Querer tener el control aparentemente nos da seguridad. Pero no todo lo que nos pasa o nos puede pasar lo podemos tener siempre controlado. Pero si planificado. Es decir, podemos planificar nuestro trabajo, nuestras vacaciones, lo que queremos hacer, cómo queremos vivir, pero tenemos que saber que siempre hay cosas que pasaran y en las que nosotros no podemos influir y por tanto no podemos controlar.

Un sinónimo de control es observación, y precisamente en los procesos de coaching hay mucho de observación, pararse y observar que está ocurriendo o qué o cómo lo estoy haciendo, para luego planificar y así saber diferenciar lo que está en nuestro círculo de influencia y lo que está en círculo de preocupación.

Por ejemplo, cuando planificamos nuestras vacaciones con tiempo y con “tiento” en la mayoría de casos nos salen estupendamente. Primero decidimos donde queremos ir, luego observamos que opciones tengo y luego planificamos la documentación que debemos llevar, la ropa que es más conveniente, los sitios que queremos visitar y los restaurantes donde podemos comer o cenar, y ¿ cuál será el resultado? Pues seguro que fantástico. Por supuesto os parecerá que lo tenéis todo controlado pero realmente lo que ha pasado es que habéis planificado desde vuestro círculo de influencia. Pensad, ¿Cuánto tiempo habéis dedicado a planificar las vacaciones? y ¿Cuánto tiempo dedicáis a planificar otras cosas del día a día, por ejemplo?

Nos pasamos el día preocupándonos tenerlo todo controlado. Desde la preocupación es muy difícil avanzar. O si no, imaginaos preparar un viaje desde el control y la preocupación. El resultado no sería el mismo. La preocupación por tener el control nos llevan al malestar a no disfrutar y preocuparnos más si cabe. En el círculo de influencia es donde está nuestro poder y desde donde podemos “controlar” para sentirnos bien y tranquilos.

Un proceso de coaching te permite identificar tu círculo o zona de influencia para que no te veas desbordado por el control. Con ello ganarás en tranquilidad y bienestar.

¿Te animas?