Saber estar en soledad.

 

Uno de los mayores cambios en la sociedad en que vivimos es la creciente tendencia al aislamiento, individualismo y a la soledad. Esto lo podemos ver reflejado en el gran aumento de personas que viven solas.

La soledad se podría definir como la sensación subjetiva de estar sin acompañamiento de una persona u otro ser vivo. Normalmente, la soledad se ha relacionado con emociones desagradables como la tristeza y la melancolía. Pero, ¿Es siempre negativa la soledad?

Los peligros de la soledad.

En general, se suele considerar a la soledad perjudicial para nuestra salud. Un artículo en la revista Science en 1988 señaló que “las relaciones sociales, o la falta relativa de las mismas, constituyen un importante factor de riesgo para la salud, rivalizando con el efecto de factores de riesgo de salud bien establecidos como el tabaquismo, la presión arterial, los lípidos sanguíneos, la obesidad y actividad física”.

La cuestión es, ¿La soledad es siempre un elemento negativa? O ¿Puede disfrutarse y ser y ser un acto constructivo?

Como de costumbre, en el punto medio solemos encontrar el equilibrio, por lo tanto, plantearnos una vida con espacios tanto para la soledad como para la socialización, puede ser una opción saludable.

 

La parte positiva de la soledad.

Para muchas personas vivir solas no es un problema. El International Journal of Ageing and Later Life recientemente publicó un artículo criticando la calificación en los medios de comunicación finlandeses de las personas mayores solitarias como un problema, argumentando que la soledad, el silencio y la privacidad pueden verse como requisitos necesarios para muchos procesos beneficiosos para la persona, como por ejemplo la creatividad.

El hecho es que cuando estamos solas podemos tener una buena oportunidad para al autoconocimiento y para darnos el permiso de contactar con nuestras emociones. Es importante, por lo tanto, aprender a no tener miedo a la soledad, y a no pensar que se trata de una debilidad. Todo lo contrario, debe ser tomado como la posibilidad de conocernos mejor y de poder, por lo tanto, tomar decisiones de una manera más consciente.